Publicado el 27 de mar de 2013 9:30 am |

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EFE/LENIN NOLLY

Washington, 27 mar (dpa) – La Corte Suprema de Estados Unidos abrió hoy el segundo día de audiencias para escuchar los argumentos orales acerca de si las parejas del mismo sexo tienen derecho a casarse.

La atención estará centrada hoy en el debate en torno a la ley nacional Acta de Defensa del Matrimonio (DOMA, por sus siglas en inglés), que prohíbe al gobierno federal ofrecer beneficios -fiscales, entre otros- o reconocer a las parejas homosexuales incluso aunque estén casadas legalmente.

El presidente que firmó en ley el DOMA en 1996, Bill Clinton, declaró este mismo mes públicamente que ya no la respalda. Y el Departamento de Justicia del actual gobierno de Barack Obama ya dijo un año atrás que no defendería la normativa.

Las parejas homosexuales que quieren contraer matrimonio en Estados Unidos afrontan en la actualidad un entramado de leyes estatales que hacen que sus opciones difieran mucho dependiendo de dónde vivan. Sólo nueve estados, más el Distrito de Columbia donde se ubica la capital, Washington, permiten en la actualidad el matrimonio gay, si bien éste no es reconocido a nivel federal, el problema de fondo que llega ahora a la Corte Suprema. Además, 38 estados prohíben este tipo de uniones.

Los defensores del matrimonio gay que han llevado este asunto hasta la Corte Suprema esperan de los nueve jueces del máximo tribunal una decisión -que llegará probablemente en junio- que determine que los matrimonios entre personas del mismo sexo están protegidos bajo la Constitución estadounidense, por lo que ordenen revertir las prohibiciones a las uniones gay existentes.

Sus retractores entretanto quieren que la corte proteja la definición tradicional como una unión entre un hombre y una mujer.

El caso que analizarán hoy los nueve jueces ha sido especialmente destacado por los medios debido a sus peculiaridades.

Se trata del caso de Estados Unidos contra Edith Windsor, una mujer de 83 años de Manhattan, Nueva York, cuya pareja durante 40 años y esposa legal durante seis -se casaron en 2007 en Canadá- murió en 2009.

Por ser una pareja homosexual, es decir, no reconocida a nivel federal, Windsor tuvo que abonar más de 360.00 dólares (277.000 euros) en impuestos de herencia, algo que no habría sido necesario de haber estado casada con un hombre. Este caso, de impuestos, es el que ha convertido ahora a esta anciana en una de las abanderadas del movimiento por los derechos de los homosexuales con su campaña contra el DOMA.

Los analistas no se atreven a adelantar cuál será la decisión de la Corte Suprema sobre el asunto. Ya al discutir la víspera el primero de los dos casos que deben analizar, la Proposition 8 que revirtió en California los matrimonios gay, los magistrados mostraron una profunda división de opiniones que no permite aventurar la ventaja de ninguna de las partes hasta el momento.