Publicado el 30 de mar de 2013 7:46 pm |

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Foto: Archivo / EFE / Michelle Shephard

(Washington, 31 de marzo – AFP).- Los presos de Guantánamo en huelga de hambre “sienten la llegada de la muerte”. Abdalmalik Wahab, quien pasó 11 de sus 33 años en la prisión estadounidense, lleva 50 días en huelga de hambre. Al igual que su compatriota yemenita Uthman Uthman, ha perdido 20 kilos para protestar contra la profanación de su coranes.

Los dos presos son alimentados por la fuerza por los militares que custodian en centro de detención situado en el sureste de la isla de Cuba. El viernes hablaron por teléfono con su abogado David Remes, quien transmitió a la AFP extractos de la conversación de una hora y media que mantuvo con cada uno de ellos.

El pasado 6 de febrero durante un registro de rutina los coranes de los detenidos fueron examinados y varios objetos confiscados. Desde esa fecha Abdalmalik y Uthman, así como una mayoría de los internos del módulo 6 están en huelga de hambre, según varios abogados. Esta parte de la cárcel cuenta con 130 detenidos clasificados como los menos peligrosos, 86 de ellos fueron declarados “liberables” por la administración del presidente Barack Obama por falta de pruebas.

Una mayoría de los internos del módulo 6 están en huelga de hambre

Para el abogado Remes, que defiende a 15 detenidos, 13 de los cuales huelguistas, la protesta “no tiene precedentes por su amplitud, duración y determinación”.

Según el portavoz de la cárcel, el capitán Robert Durand, 11 huelguistas están siendo alimentados por la fuerza con tubos, de los cuales dos están hospitalizados por deshidratación.

Uthman, de 45 años, le contó a su abogado que fue atado a una silla de ruedas y que vomitó sangre y perdió el conocimiento mientras era alimentado por la fuerza.

Las autoridades militares han desmentido tajantemente que se estén produciendo malos tratos.

Los detenidos “sienten la llegada de la muerte”, dijo Abdlamalik a su abogado, quien asegura que sólo volverá a ingerir alimentos si le aseguran que respetarán su Corán.

Pero la medida podría ser insuficiente para otros presos encerrados sin proceso ni acusación desde hace años a pesar de la promesa de cerrar Guantánamo hecha por Obama.