Publicado el 08 de abr de 2013 1:04 pm |

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Foto: REUTERS / Jorge Cabrera / Archivo

(Managua, 08 de abril. dpa) – Cuando un periodista le preguntó la semana pasada al presidente de Nicaragua qué pasaría con la millonaria ayuda que desde hace seis años recibe de Venezuela, si el opositor Henrique Capriles ganara las elecciones del próximo domingo, Daniel Ortega guardó silencio por unos segundos.

Luego contestó, pausadamente: “Todo está apuntando a que esta es una victoria que va a lograr el presidente Hugo Chávez con el candidato que él determinó, el compañero Nicolás Maduro”.

Ortega dio así por un hecho el triunfo electoral del presidente interino de Venezuela, a quien llamó “discípulo de Chávez” y, por tanto, seguro receptor del voto de “la gran mayoría del pueblo venezolano”.

El mandatario nicaragüense es el principal aliado del gobierno bolivariano en Centroamérica, desde que en 2007 firmó con Chávez un acuerdo que le garantiza el suministro de 100.000 barriles de crudo mensuales al segundo país más pobre de América después de Haití.

Según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN, emisor), la ayuda de Venezuela a Nicaragua totalizó 2.560 millones de dólares entre enero de 2007 y junio de 2012, en los rubros de petróleo, inversión externa, comercio y subsidio al sector energético.

Miembro de la Alianza Bolivariana de las Américas (Alba) desde hace seis años, Nicaragua recibió durante 2012 préstamos por 765,5 millones de dólares: 555,7 millones en créditos de la estatal petrolera PDVSA y del Banco de Desarrollo (Bandes) y 209,8 millones en “inversión extranjera directa”, de acuerdo al mismo informe oficial.

“Lo más lamentable de la cooperación venezolana es que desde el primer momento ha carecido de transparencia”

También como integrante de la iniciativa Petrocaribe, que Chávez fundó en 2005 y de la que se benefician 17 países, Nicaragua paga el 60 por ciento de la factura petrolera a 25 años de plazo, con dos años de gracia y 2 por ciento de interés anual, y el restante 40 por ciento en efectivo o con bienes agropecuarios en un plazo de tres meses.

Como parte de ese trueque, en 2012 Nicaragua exportó a Venezuela novillos, vaquillas, café, azúcar y frijoles (caraotas) por el orden de los 444 millones de dólares, cantidad superior a la suma de lo exportado ese año a Europa y América Latina.

La oposición critica a Ortega porque el pacto con Chávez fue un acuerdo “de Estado a Estado”, lo que convertiría esta millonaria ayuda en deuda pública para Nicaragua, pero el Ejecutivo no reporta al Parlamento cifra alguna sobre las operaciones en torno al crudo.

“Los préstamos obtenidos a través de Albanisa representan casi el 60 por ciento de la deuda externa del país, calculada hoy entre 4.500 y 5.000 millones de dólares”, advirtió el economista Néstor Avendaño.

El manejo del petróleo y su reexportación a otros países como El Salvador, está en manos exclusivas de Albanisa, poderoso consorcio privado venezolano-nicaragüense, cuyo vicepresidente es Francisco López, incondicional empleado de la familia Ortega, ex tesorero del Frente Sandinista y directivo de la estatal Petronic, que posee el 49 por ciento de las acciones de Albanisa.

De Albanisa nacieron una docena de “Albitas”, alimentadas con petrodólares: Alba Alimentos, Alba Generación, Alba Transporte, Alba Equipos, Alba Seguridad, Alba Puertos, Alba Depósitos, Alba Eólica, Alba Tecnosa y Petro Gas, y Alba Caruna, surgida de la fusión con la poderosa Caja Rural Nacional, financiera ligada al partido de gobierno.

“Lo más lamentable de la cooperación venezolana es que desde el primer momento ha carecido de transparencia”, opinó el diputado liberal (opositor) y ex canciller Francisco Aguirre. A su criterio, esto traería problemas al país si se solicitara una auditoría de la cooperación venezolana con Nicaragua.

El gobierno ha admitido que con la ayuda de Venezuela se financian emblemáticos proyectos para ofrecer viviendas, caminos y sustento salarial a miles de personas de escasos recursos, una dependencia que agrava la fragilidad de la economía.

Según datos de la no gubernamental Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), hoy el 90 por ciento de las importaciones de petróleo de Nicaragua provienen de Venezuela.

Estas compras alcanzaron en 2011 un total 1,132 millones de dólares, 71,3 por ciento más que en 2010 cuando totalizaron 472 millones, de acuerdo a la misma fuente.

A juicio del diputado sandinista disidente, Enrique Sáenz, esto ocurre porque “el orteguismo ha colocado la economía y la política nicaragüenses en dependencia directa de lo que ocurre en Venezuela”.

Para el economista René Vallecillo, si el proyecto chavista desapareciera, Nicaragua tendría que comprar petróleo al contado y pagarlo totalmente en efectivo, como lo hacía hasta hace seis años, cuando el país sufría una grave escasez de energía y un racionamiento de luz de hasta ocho horas diarias.

“Para tener un amigo no hace falta comprarlo como lo compra este gobierno”, dijo Capriles en agosto pasado

El opositor venezolano Capriles ha dicho que de ganar las elecciones, respetaría los acuerdos internacionales vigentes, a excepción de los pactos petroleros que el difunto líder bolivariano firmó con países aliados, entre ellos Cuba y Nicaragua.

“Para tener un amigo no hace falta comprarlo como lo compra este gobierno”, dijo Capriles en agosto pasado, previo a los comicios de octubre que le dieron a Chávez la reelección. Advirtió que de llegar al gobierno, “no saldrá ni una sola gota de petróleo gratis de Venezuela a otro país”.

Pese a ello, Ortega habló con periodistas hace pocos días, en su primera rueda de prensa en seis años, para expresar su esperanza en la continuidad del proyecto chavista. “El tema de la cooperación venezolana se ha convertido en un elemento de orden político, porque hay quienes no quieren entender que la cooperación entre las naciones es de beneficio para la estabilidad de la región”, argumentó.