Publicado el 24 de abr de 2013 8:27 am |

  comentarios

Video: Euronews 24 / 4 / 2013

(Pekín, 24 de abril. EFE) - Un nuevo episodio de violencia en la región noroccidental china de Xinjiang ha dejado 21 muertos y diversos heridos en un enfrentamiento entre autoridades y ciudadanos cerca de la ciudad de Kashgar, principal urbe de la etnia uigur, musulmanes de origen turcomano y frecuentemente enfrentados a la etnia han.

El incidente ocurrió en la tarde del martes en el pueblo de Banchu, cerca de la ciudad de Kashgar, cuando varios funcionarios irrumpieron en una vivienda de un residente local en busca de “armas” y donde hallaron “individuos sospechosos”, según informó hoy el Gobierno local.

Entonces, destaca la información oficial, y después de que alertaran de lo ocurrido a sus superiores, “las autoridades fueron secuestradas” por esos sospechosos que permanecían escondidos en la residencia.

Al llegar un nuevo dispositivo de Policías al lugar se desató un tiroteo entre éstos y los civiles, supuestamente de etnia uigur, lo que resultó en la muerte de quince agentes de las fuerzas del orden y de seis de los sospechosos, supuestos “miembros de una banda” según precisan las autoridades.

También denuncian todo tipo de “represiones religiosas y culturales”.

El Gobierno local también confirma que dos personas resultaron heridas y que la policía pudo detener a ocho presuntos sospechosos tras el tiroteo, de los que no han trascendido más datos por el momento.

La portavoz china del Ministerio de Asuntos Exteriores, Hua Chunying, calificó hoy en su rueda de prensa diaria el suceso de “violencia terrorista” y confirmó que se había abierto una investigación para aclarar lo ocurrido.

También detalló que diez de los funcionarios fallecidos eran de etnia uigur, tres de etnia han -la mayoritaria en China- y dos eran mongoles.

Hua además confirmó que la situación actual en la región es “estable”, “aunque haya gente que intenta perturbar la paz” en la zona, en referencia a los grupos musulmanes extremistas, de etnia uigur, que, según Pekín, actúan en la región.

Xinjiang es uno de los polvorines étnicos del oeste de China junto al Tíbet, donde convive una población divida entre la principal comunidad musulmana, de etnia uigur -emparentada con los pueblos de Asia Central-, la mayoría de colonos chinos de etnia Han y las fuerzas de seguridad del Gobierno, entre los que se producen frecuentemente enfrentamientos.

Mientras que Pekín defiende un mayor control en la región para hacer frente a los citados “grupos de musulmanes extremistas”, los residentes de etnia uigur critican ese aumento de presencia policial en la región y las discriminaciones que sufren respecto a la población de etnia han -mayoritaria en el país asiático-.

También denuncian todo tipo de “represiones religiosas y culturales”.

Tanto en el Tíbet como en Xinjiang, el Gobierno chino trata de zanjar los conflictos étnicos mediante la inversión en estas regiones.

En el caso de Xinjiang, Pekín destaca sus planes contra la pobreza en la región, una circunstancia que, defiende, avivan los conflictos.

Hace tan sólo cuatro años, en 2009, Xinjiang fue el centro del peor conflicto étnico en China de las últimas décadas, cuando diversas protestas de uigures en las principales calles de Urumqi, la capital regional, se tornaron en violentos ataques contra inmigrantes chinos de la etnia han y provocaron la muerte de 200 personas.

En días posteriores a estas revueltas, la capital vivió ataques de los han a los uigures en represalia.

Tras este episodio, el Gobierno bloqueó el acceso a Internet, las llamadas telefónicas internacionales y la mensajería por móvil, argumentando que con ello intentaba garantizar la seguridad y evitar la propagación de la violencia.