Publicado el 24 de abr de 2013 9:00 am |

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Foto: REUTERS/Michaela Rehle

(Madrid, 24 Abril 2013, AFP) - Destrozado en la ida de semifinales de la Liga de Campeones por el Bayern (4-0), el Barcelona sueña con un milagro en la vuelta pero no puede evitar la avalancha de dudas sobre el posible fin de su hegemónico ciclo.

Los catalanes revivieron el martes su derrota más contundente en la historia de la Liga de Campeones.

Dos 4-0 ensombrecen la trayectoria de los azulgrana en esta competición: un partido contra el Kiev en fase previa en 1997-1998 y, sobre todo, la debacle del mítico “Dream Team” de Johann Cruyff en la final ante el Milán AC de 1994 que supuso el fin del poderío de ese equipo.

El miércoles, la prensa española no pudo evitar la comparación entre esas dos derrotas: “fin de ciclo” tituló sin titubeos el diario deportivo AS.

El Barça vivió en Múnich el Atenas del Dream Team que viene a cerrar una era esplendorosa que se maquillará ganando la Liga”, señala el periódico deportivo.

Aunque siempre es aventurado diagnosticar un cambio de ciclo, en esta ocasión no parece un pronóstico muy desatinado.

Los cruces contra el Milán AC (derrota culé 2-0 en la ida, remontada 4-0 en la vuelta) y el PSG (2-2, 1-1 y pase gracias a los goles marcados en campo contrario) ya dejaron entrever las deficiencias del juego azulgrana que quedaron bien patentes en el descalabro de Múnich.

Posesión estéril

Deficiencias que se resumen en una alta posesión del balón totalmente estéril, una fragilidad pasmosa en el juego aéreo y una fatiga física evidente.

Las vacas sagradas del vestuario azulgrana reconocían tras el partido sus lagunas: “Hemos tenido una posesión estéril. Quizá no hemos atacado muy bien, no hemos tenido ocasiones claras”, explicó Xavi.

Otra de las preocupaciones confirmada el martes es la ausencia de alternativas ofensivas cuando Messi, que contra los bávaros fue una sombra de sí mismo, no está inspirado.

“Los catalanes revivieron el martes su derrota más contundente en la historia de la Liga de Campeones”

Con solo dos regates conseguidos de once intentos y neutralizado por un destacado Javi Martínez que hizo valer sus años de experiencia en la Liga, el tetracampeón del Balón de Oro cerró una de las peores actuaciones de su carrera.

Esta extrema Messi-dependencia, que ya apareció en otras ocasiones, quedó patente contra el Bayern. Un problema que tiene dos caras: la falta de confianza de los técnicos hacia los otros jugadores de ataque.

Se necesita sangre fresca

El martes, el entrenador Tito Vilanova sólo realizó un cambio dando entrada a Villa por Pedro en el minuto 83, cuando el 4-0 ya brillaba en el marcador del Allianz.

Ni Cesc Fábregas ni Tello (que no estuvo ni en el banquillo), que en las últimas jornadas ligueras habían encontrado el camino del gol, se consideraron opciones para cambiar la tónica del partido.

No hay ningún lugar en el que ponga que hay que hacer cambios obligatoriamente. No veíamos la situación clara. Los cambios los hemos hecho en el momento que hemos creído oportuno”, se defendió Jordi Roura, el segundo de Vilanova, tras el encuentro.

Dada esta desaprobación manifiesta, puede ser tiempo para que los azulgrana piensen en reforzar su plantilla.

Teniendo en cuenta la permeabilidad defensiva, sobrepasada por un Bayern imperial en el juego aéreo, y la imposibilidad de encontrar compañeros de Messi en ataque, los catalanes parecen necesitar un delantero centro y un central.

El primero debería ser la joven estrella brasileña Neymar, cuyo traspaso inicialmente previsto para 2014 podría acelerarse, pero dar con el líder defensivo parece más complicado. Los azulgrana están interesados en el alemán Hummels, aunque el Dortmund, después de traspasar a su creador de juego Götze al Bayern, no se mostrará muy predispuesto a un saqueo de su plantilla.

Mientras, Xavi, Iniesta y los suyos deberán dedicarse a materializar su título de Liga, un objetivo mucho más realista que una teórica remontada ante el Bayern para plantarse de nuevo en Wembley.