Publicado el 30 de abr de 2013 10:48 am |

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Foto: EFE / Alejandro Garcí­a

(Barcelona, 30 de abril. dpa) – Si el Barcelona tiene una pequeña esperanza de lograr el “milagro” de remontar cuatro goles al Bayern Múnich, ésta tiene un nombre ineludible: Lionel Messi.

“A por la remontada”, pidió el crack argentino el lunes en las redes sociales, primer mensaje explícito emitido por el Barcelona en relación con el intento de voltear el 4-0 encajado ante el Bayern Múnich en el primer partido de semifinales de la Liga de Campeones.

Sorprendieron dos cosas: que fuera el tímido Messi el encargado de emitir ese mensaje de ánimo y que el club renunciara a espolear a su hinchada. Pero es que todavía duele la herida sufrida en Múnich, el mayor golpe al orgullo que recibió el Barcelona en sus últimos cinco años triunfales.

En las últimas horas se produjo el despertar de la esperanza, y todo por lo ocurrido el sábado en San Mamés, donde Messi marcó un sensacional gol ante el Athletic de Bilbao (2-2) que recordó todo lo que el argentino es capaz de hacer con el balón en los pies.

El argentino limpió a tres rivales en una baldosa, dejó atrás a otro más y marcó con un latigazo de zurda para poner el cuero junto a un palo. Entonces la prensa, también aletargada durante la última semana, reaccionó.

En el Barcelona nadie está hablando de remontadas épicas, pero lo que es evidente es que el milagro, en el caso de que suceda, pasa por Leo Messi. Y en San Mamés Messi demostró que está bien, en condiciones. Ha vuelto”, afirmó hoy el diario “Marca”.

Y “Sport” añadió: “La esperanza es Messi. No hay otra. Si Leo está bien, el Barça puede ganar al Bayern. Si Leo tiene una noche sensacional incluso es posible el milagro. A día de hoy es el único jugador determinante del Barça, el único capaz de marcar diferencias, el único que puede decidir por su cuenta un partido. Por algo es el número uno”.

Messi suele ser imagen del Barcelona. Cuando él está bien, el equipo disfruta, y viceversa.

Esta última versión fue la que se encontraron los hinchas azulgranas en la ida, cuando se vio a un Messi desconocido por su baja actividad e implicación. Su lesión muscular fue un lastre imposible de superar. Su partido en Bilbao sirvió para insuflar energías renovadas.

Pero sucede que aunque Messi puede ganar partidos, remontar un 4-0 exige más de un futbolista implicado. Y el argentino está echando de menos aportes mayores de jugadores como Gerard Piqué, Xavi Hernández, Cesc Fábregas o David Villa, todos ellos lejos de su mejor forma. Messi y el Barcelona necesitan a todos.

Por Alberto Bravo