Publicado el 04 de may de 2013 9:10 pm |

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Foto: Reuters / Archivo

(Damasco, 04 de mayo. AFP).- Israel atacó el centro de investigaciones científica de Jamraya, en Damasco, afirmó la noche del sábado al domingo la agencia oficial siria Sana, al tiempo que se produjo una nueva matanza en un sector sunita del corazón de la región alauita, a la que llega la guerra.

La televisión siria evocó el ataque y estimó que “la agresión israelí busca aliviar la presión sobre los terroristas en el Ghuta del Este”, una región de la periferia cercana de Damasco.

Fuentes coincidentes indicaron el viernes que la aviación israelí atacó en Siria un convoy de armas dirigido al Hezbolá libanés, mientras que se hallaron 62 cuerpos este sábado en un barrio de Banias (oeste), atacado el viernes por las fuerzas del régimen de Bashar al Asad, afirmó una organización no gubernamental.

El canal de información CNN afirmó que las agencias estadounidenses y occidentales de inteligencia examinaron los datos clasificados mostrando que Israel probablemente realizó un ataque aéreo el jueves.

“Tenemos una estrecha coordinación con los israelíes, reconociendo que están muy cerca de Siria y que están muy cerca de Líbano”

Sin embargo, la cadena precisó que Estados Unidos no cree que la aviación israelí entrara en el espacio aéreo sirio durante el ataque.

Israel ha guardado silencio el sábado en torno a estas informaciones, aunque repitió que vigila el suministro de armas a Hezbolá.

El presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró este sábado en declaraciones al canal de televisión Telemundo, que “Israel, de manera justificada, debe protegerse contra la transferencia de armas sofisticadas a organizaciones terroristas como Hezbolá”, sin realizar comentarios explícitos sobre el ataque.

“Tenemos una estrecha coordinación con los israelíes, reconociendo que están muy cerca de Siria y que están muy cerca de Líbano”, añadió.

El ejército de Líbano informó que aviones israelíes ingresaron en el espacio aéreo libanés tres veces el jueves por la noche y permanecieron en él entre dos y tres horas.

Por su parte, la NBC, citando a funcionarios estadounidenses, informó que probablemente el objetivo principal del ataque israelí era un cargamento de armas destinado al Hezbolá, el grupo chiita libanés aliado del régimen del presidente Bashar al Asad.

Uno de estos funcionarios aseguró que el ataque estaba probablemente relacionado con los sistemas de lanzamiento de armas químicas, pero las fuentes consultadas por CNN aseguraron que no había motivo para creer que Israel hubiera atacado las instalaciones de almacenamiento de armas químicas.

No obstante, una fuente militar siria desmintió que este ataque israelí haya tenido lugar.

Por su lado, el ejército israelí no quiso hacer comentarios sobre las informaciones publicadas por los medios estadounidenses, pero un responsable del ministerio de Defensa declaró a la AFP que “Israel supervisaba la situación en Siria y Líbano, en particular en lo que respecta a la transferencia de armas químicas y armas especiales”.

Foto: Reuters / Archivo

Otro alto responsable del ministerio de Defensa, Amos Gilad, citado por los medios locales, no quiso confirmar el ataque israelí en Siria, pero subrayó que Hezbolá no posee armas químicas sirias y no desea obtenerlas.

“Siria tiene grandes cantidades de armas químicas y de misiles. Todo está bajo control (del régimen sirio). Hezbolá no tiene armas químicas. Tenemos la manera de saberlo. No necesita tener estas armas y prefiere sistemas que puedan cubrir todo el país (Israel)”, aseguró este responsable, haciendo alusión al arsenal convencional del Hezbolá, especialmente sus cohetes de largo alcance.

En Líbano, una fuente diplomática afirmó a la AFP que el bombardeo israelí había destruido misiles tierra-aire recientemente entregados por Rusia, los cuales se hallaban en el aeropuerto de Damasco.

El viernes, la agencia de noticias estatal siria Sana informó que las fuerzas rebeldes lanzaron dos cohetes en el aeropuerto, alcanzando un tanque de combustible.

De confirmarse, este ataque sería el segundo protagonizado por Israel en Siria este año, después de que implícitamente admitiera haber llevado a cabo en enero un bombardeo contra armas supuestamente dirigidas a Hezbolá.

62 cuerpos fueron hallados en el barrio de Banias

En Siria, al menos 62 cuerpos fueron hallados este sábado en un barrio de Banias, en el oeste del país, atacado el viernes por las fuerzas del régimen de Bashar al Asad, afirmó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (Osdh).

“Decenas de cuerpos de ciudadanos asesinados el viernes durante el ataque del ejército y de miembros alauitas del Ejército de Defensa Nacional (milicias del régimen) en el barrio de Ras al Nabaa en Banias, en donde residen sunitas, fueron hallados el sábado”, afirmó esta organización no gubernamental.

“Identificamos 62 cuerpos, de los cuales 14 niños, pero esta cifra puede aumentar ya que decenas de ciudadanos están desaparecidos”, agregó.

Tras esta masacre, centenares de familias huían el sábado de los barrios sunitas. “Empezaron a huir esta mañana al alba de los barrios sunitas del sur de la ciudad hacia Tartus y Jablé”, respectivamente, en el sur y el norte de Banias, declaró a la AFP el director del Osdh Rami Abdel Rahman.

La opositora Coalición Nacional Siria condenó “el aumento de las masacres que se están transformando en una operación de limpieza étnica como la llevada a cabo por las fuerzas serbias en Bosnia hace 20 años”.

El gobierno de Estados Unidos se declaró además este sábado “horrorizado” por informaciones sobre una “matanza” cometida el jueves por el régimen sirio en la ciudad de Bayda, cercana a Banias, donde la mayoría de los habitantes son sunitas, según un comunicado del departamento de Estado.

Por otro lado, las fuerzas del régimen y los combatientes del Hezbolá avanzaban hacia la ciudad de Qusayr, en el centro de Homs, donde los enfrentamientos y los bombardeos aéreos mataron al menos a 16 personas, 12 de ellos rebeldes, informó el OSDH.

Por último, el presidente sirio Bashar al Asad apareció en público este sábado, en una ceremonia de inauguración de una estatua a los “mártires” estudiantes caídos desde que se inició la movilización contra su régimen, en marzo de 2011, antes de dar lugar, meses después, a una rebelión armada que ya dejó más de 70.000 muertos.