Publicado el 08 de may de 2013 6:14 am |

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Foto: REUTERS/Stefano Rellandini

(Ciudad del Vaticano, 8 de mayo. EFE) – El papa Francisco dijo hoy que el Espíritu Santo es el “agua viva” que Dios dona a los hombres para que tengan una vida “plena, justa y buena, una vida que no esté amenazada por la muerte”, e insistió en que hay que escucharle, “ya que nos dice que Dios nos ama como un padre, siempre nos perdona”.

Ante más de 80.000 personas que asistieron en la plaza de San Pedro del Vaticano a la audiencia pública de los miércoles, Francisco reflexionó sobre el actual tiempo pascual, que dijo es “por excelencia” el tiempo del Espíritu Santo.

El papa Bergoglio subrayó que el Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, “el gran don de Cristo Resucitado que abre nuestra mente y nuestro corazón a la fe de Jesús”.

“El Espíritu Santo nos guía en la amistad y en la unidad con Dios y si escuchamos aquello que nos dice, podemos sentir que nos dice: Dios te ama, te quiere”

“El Espíritu Santo nos guía en la amistad y en la unidad con Dios y si escuchamos aquello que nos dice, podemos sentir que nos dice: Dios te ama, te quiere. Dejémonos guiar por el Espíritu Santo que nos dice que Dios es amor, nos espera, que nos ama como un verdadero papá”, afirmó.

Francisco insistió: “tenemos que escuchar al Espíritu Santo, Él nos dice que Dios es bueno, que Dios es padre, que nos ama, que nos perdona siempre. Escuchemos al Espíritu Santo”.

El Obispo de Roma agregó que el hombre de todos los tiempos y de todos los lugares desea “una vida plena y bella, justa y buena, una vida que no esté amenazada por la muerte, sino que pueda madurar y crecer hasta su plenitud”.

“El hombre es como un viandante que atravesando los desiertos de la vida tiene sed de agua viva, que brota y es fresca, capaz de saciar en profundidad su profundo deseo de luz, amor, belleza y paz. Todos sentimos ese deseo y Jesús nos dona esa agua viva, que es el Espíritu Santo”, añadió.

Francisco aseguró que Cristo ha derramado sobre los hombres esa “agua viva”, para que sean hijos de Dios y para que sus vidas estén “guiadas, animadas y alimentadas por él”.

Por ello, precisó, el cristiano es un hombre espiritual, “una persona que piensa y actúa siguiendo la inspiración del Espíritu Santo, cuyos frutos son amor, alegría, paz, comprensión, servicio, bondad, lealtad, amabilidad y dominio de sí”.

Una imagen de la Virgen de Luján, patrona de Argentina y cuya festividad se celebra hoy, presidió la audiencia pública.

El papa Bergoglio es muy devoto de la patrona argentina y antes de comenzar la audiencia se acercó hasta la imagen, depositó un ramo de flores blancas, rezó un momento y le pasó la mano.

Cuando saludó en español dijo: “En este día en el que se celebra Nuestra Señora de Luján, celestial Patrona de Argentina, deseo hacer llegar a todos los hijos de esa querida tierra argentina mi sincero afecto, a la vez que pongo en manos de la Santísima Virgen todas sus alegrías y preocupaciones”.

“Un aplauso, una gran aplauso”, pidió el papa para la patrona argentina.

Sonriendo, con aspecto feliz, agregó: “más fuerte, que no lo escucho”, mientras se colocaba una mano en una oreja.

Francisco también saludó a los fieles procedentes de España, Colombia, México, Venezuela y otros países latinoamericanos presentes, ante los que abogó para que “la relación filial con Dios, por obra del Espíritu Santo, nos haga ver también a los demás como hermanos y hermanas en Cristo”.

Antes de comenzar la audiencia, el papa Bergoglio recorrió la plaza de San Pedro en el papamóvil, en medio de los aplausos, vivas y ondear de banderas, de las decenas de miles de fieles presentes.

Como ya es habitual, en un ambiente de cordialidad y alegría, el papa Francisco besó a niños y enfermos y estrechó manos.

Foto: EFE