Publicado el 07 de jun de 2013 4:42 pm |

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Foto: Archivo EFE

(Santiago, 07 de junio – AFP).- La exmandataria socialista y candidata presidencial en Chile, Michelle Bachelet, prometió este viernes que en caso de resultar electa propondrá en los primeros 100 días de su gobierno una reforma educativa que establecerá, en un plazo de seis años, la gratuidad a nivel universitario.

Bachelet abordó de esta manera uno de los principales temas de la agenda política de los últimos dos años en Chile, después de que estallaron en el país las más masivas protestas estudiantiles de las últimas décadas, para acabar con el sistema heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

“La idea es que cambie el paradigma de cómo entendemos la educación, que pase de ser lo que es hoy día un ‘bien de consumo’ donde depende de la capacidad de pago de cada cual donde se puede tener acceso”, dijo Bachelet, en su comando de campaña.

La exmandataria (2006-2010) es favorita para la elección primaria del próximo 30 de junio, con la que la oposición de centro-izquierda elegirá a su único nominado para los comicios de noviembre, para los cuales también encabeza los sondeos.

En caso de vencer, Bachelet afirmó que propondrá en los primeros 100 días “una reforma completa” de la educación cuyo punto central establece, en un plazo de seis años, la gratuidad de estudios universitarios.

“Es una sorpresa obviamente, que refleja cuán ineludibles se han convertido las propuestas del movimiento estudiantil y cuán desgastado está el actual modelo que entiende la educación como un negocio”, comentó por su parte el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Andrés Fielbaum.

Fielbaum, no obstante, se mostró cauteloso frente a los anuncios de campaña: “Nosotros hemos crecido viendo que en los años electorales los ‘ofertones’ llegan, pero uno se da cuenta que las promesas en años electorales valen bien poco”, dijo.

Los estudiantes chilenos han vuelto a ocupar en las últimas semanas varios colegios y universidades para presionar por la reforma educativa, mientras que el próximo jueves protagonizarán una nueva marcha por Santiago en la que volverán a exigir educación pública, gratuita y de calidad.

En 2011, a través de multitudinarias marchas, ocupaciones de colegios y universidades, los estudiantes chilenos comenzaron con las manifestaciones que han condicionado casi todo el gobierno del derechista de Sebastián Piñera, que ha acogido parcialmente sus demandas.

A nivel escolar, en tanto, Bachelet propuso “terminar progresivamente con el lucro y el financiamiento compartido”, que posibilita el funcionamiento de colegios privados que reciben subvención del Estado, y en los que las familias también pagan una mensualidad.

Estos colegios mixtos, al que asisten más de la mitad de los escolares en Chile, no han sido capaces de garantizar la calidad educativa y, en muchos casos, se han convertido en un lucrativo negocio.

“No queremos que con los recursos públicos se hagan negocios privados”, dijo Bachelet.

“Estamos hablando de un sistema educativo integrado nacional, que tiene proveedores públicos y privados, con valores y principios iguales para todos”, agregó.

La reforma educativa, según Bachelet, tendría un costo total de entre 1,5 a 2 puntos del PIB chileno, que se financiarían con una reforma tributaria que también pretende plantear, pero de la cual aún no hay detalles.

Pinochet redujo paulatinamente el aporte público a la educación y fomentó el ingreso de privados. Sus reformas hicieron que hoy sólo un 40% de los escolares asista a colegios públicos gratuitos y que a nivel universitario no sea posible estudiar gratuitamente.

Los aranceles universitarios son, en Chile, de los más caros del mundo y la mayoría los financiaba a través de créditos bancarios. El presidente Piñera redujo a un tercio el monto de las tasas de intereses de estos créditos, pero ha dicho que no es partidario de la gratuidad universal.

A nivel escolar, su gobierno ha defendido el sistema, aunque se ha mostrado partidario de una mayor fiscalización para evitar que se lucre con recursos fiscales.