Publicado el 24 de jun de 2013 12:52 am |

  comentarios

Foto: El Gustloff

(Caracas, 24 de junio. Noticias24).- A lo largo de la Historia, el choque del transatlántico Titanic contra un iceberg ha marcado sin duda alguna una de las tragedias más impactantes durante los últimos tiempos. Sin embargo, existe una tragedia similar, la del del Wilhelm Gustloff, un buque nazi en el que, tras ser torpedeado, murieron más de 9.000 refugiados y militares del Reich al final de la II Guerra Mundial.

El Gustloff, el “Titanic nazi” también contaba con botes salvavidas insuficientes para poner a salvo a todo los pasajeros que lo abordaba; la desesperación no se hacía esperar por parte de los embarcadores por lo que hubo que usar armas de fuego para controlar a quienes intentaban subirse a las barcas de salvamento. No obstante, en la catástrofe del buque nazi fallecieron seis veces más personas que en el barco de la White Star Line.

El primero de mayo de 1937 se anunció en la radio y en la prensa: “El primer buque de nueva construcción” de la Kraft durch Freude (KdF), que estuvo a cargo de los astilleros Blohm & Voss por mandato de Adolf Hitler. Éste transatlántico fue nombrado como Wilhelm Gustloff en honor de un político nazi asesinado algunos años antes.

Con 208,5 metros de longitud y 23,5 metros de manga en su parte más ancha, este buque no contaba con la gran envergadura del Titanic (que le superaba en 60 y 5 metros respectivamente). Sin embargo, éste barco nazi había logrado convertirse en el 5º buque alemán de mayor tamaño y en el 25º a nivel internacional, según recoge Schön.

La embarcación “El Gustloff” fue ideado para transportar aproximadamente a 1.465 pasajeros por travesía entre ellos se sumaban unos 500 tripulantes

. Solo 28 personas estaban a cargo de la cocina quienes eran los responsables de alimentar a a casi 2.000 personas. Entre el menú se preparaban unos 400 litros de sopa, 160 litros de salsa, 400 kilos de verduras y 1000 kilos de patatas. En la cafetería se usaban cada día una media de 50 kilos de café, 100 kilos de azúcar, y en cada comida, 800 litros de líquido y 250 litros de leche.

Lo que diferenciaba ésta embarcación con la del Titanic, era que no existía clases ni estratos sociales, todas las dimensiones ligeramente iguales lo que lo hizo catapultarse como el “el barco sin clases”. Existía una sola excepción, era la del compartimiento de Hitler, el cual fue llamado El “Camarote del Führer”.

Por diferentes partes del mundo logró recorrer esta embarcación, su primera travesía inaugural se realizó el 23 de marzo de 1938 que le permitió llevar a cabo todo tipo de viajes sin precedentes. Era un privilegio quien lograba embarcar este magnífico trasatlántico que logró hacerse famoso con su recorridos por la isla de Madeira.

Habiendo cumplido una de sus misiones, Führer ordenó a este trasatlántico dirigirse a Vigo, lugar donde tenía la orden de recoger a la Legión Cóndor, los soldados alemanes que habían combatido junto a Franco en la guerra española. Pues, el Gustloff participó en varias operaciones de rescate de heridos.

Luego que en España había finalizado la segunda Guerra Civil, el 25 de mayo de 1939 llegaron al Gustloff altos oficiales españoles y oficiales de aviación alemanes en horas de la mañana. Todo empezaba a cambiar para el Wilhelm Gustloff en ese mismo año cuando Hitler hizo oficial el inicio de la II Guerra Mundial. Aquella mañana del 1 de septiembre de 1939, el líder nazi se dirigió mediante un discurso a multitud de buques para ordenarles servir de apoyo a las Fuerzas Armadas convirtiéndose en barcos hospital.

Alemania tenía prohibida por la comunidad internacional la construcción de cualquier buque que pudiera ser destinado para la guerra, había ordenado crear varios barcos que pudieran reconvertirse rápidamente en hospitales y armas flotantes. Convirtiendo al transatlántico con mucha pulcritud en una embarcación de enfermería que lo transformaría en una embarcación de apariencia invisible, haciendo desaparecer el 1 de septiembre de 1939 buque de Fuerza y Alegría llamado Wilhelm Gustloff.

El tiempo de los majestuosos viajes del buque de recreo, de las travesías marítimas para los trabajadores, de los espléndidos viajes a Madeira, alrededor de Italia y a los fiordos noruegos había acabado para formar parte de la Armada.

El Wilhelm Gustloff duró apenas un año y 116 días en sus trayectos por estos espacio

Lo que había empezado como un sueño de lujos y hermosos recorridos marítimos, se transformó en el sustento de cientos de heridos luego que fue dado de baja como buque hospital y reconvertido, el 21 de noviembre de 1940 para la Operación León Marino. Una vez más fue repintada la embarcación para darle otra apariencia, en esta ocasión para denotar un aspecto militar el cual le fue añadido algunas ametralladoras antiaéreas como posible defensa ante los cazas aliados. Sin duda, algo insuficiente para un transatlántico de esas dimensiones.

Luego de muchos años de anclaje en el puerto de Stettin, Gustloff tenía otra misión por cumplir… La que condenaría a casi 10.000 personas a la muerte, la Operación Hannibal, el inicio de la matanza.

En enero de 1945 un nuevo cambio se le aproxima al olvidado y amarrado Gustloff, el transatlántico recibió la orden de dirigirse a la región de Gdynia -ubicada en Polonia- para rescatar a los refugiados alemanes que huían del avance del ejército rojo en la Prusia Oriental. Un plan mediante el que los líderes nazis pretendían, con la ayuda de 1.100 buques, desplazar a más de dos millones de refugiados a territorio seguro y fuera del alcance de la guerra. El Gustloff era parte de la Operación Hannibal.

Momentos muy difíciles para los buques y todo aquél que formara parte de esta operación, quedarse en tierra para la población significaba hacer frente a una muerte casi segura. La embarcación Gustloff contaba con un sobrepeso de miles de pasajeros a bordo para el día de su partida, una carga 9 veces superior a la aconsejable para la embarcación.

No había a bordo botes suficientes para todos los pasajeros, en caso de que sucediera un contratiempo en medio del trayecto y en caso de ocurrir lo inesperado, no habría posibilidades para salvaguardar a los pasajeros del barco, únicamente existían balsas de salvamento para unas 5.000 personas.

E fin del Gustloff estaba cerca

Su partida estaba en riesgo, el 30 de enero de 1945, día en el que, curiosamente, los alemanes celebraban la subida de Adolf Hitler al poder en Alemania. No obstante, los ánimos no eran los mismos por parte de las personas que formaban parte de aquella embarcación cuando realizó su primera partida, la zozobra se hacía notar por parte de quienes estaban a orillas de las cubiertas superiores del buque.

Luego de largas horas de viaje, un mensaje llegó a los capitanes nazis que dirigían el buque. La noticia era fatal, una unidad de dragaminas alemana navegaba en su dirección y había peligro de colisión. La alarma se hizo notar, las luces se encendieron para advertir a su opositor esquivar al poderoso Gustloff.

La luces estaban encendidas. Sin embargo, no era garantía de que se solventara la gravedad del moment fue visto por el submarino soviético S-13 al mando de Alexander Marinesko. El sumergible del Ejército Rojo no lo dudó, cargó cuatro torpedos y tomó posiciones para atacar el flanco de un buque cargado de civiles y tropas del ejército de Hitler.

El fin estaba muy próximo, a las 11:00 pm en punto, hora de Moscú, el submarino se colocó en posición de disparo, el S-13 se acercó a unos 1.000 metros del objetivo. Marinesko ordenó preparar los torpedos de proa para un ataque en superficie y sumergirse luego a una profundidad de tres metros.

Tres impactos hicieron blanco en el costado de estribor del Gustloff. Las explosiones, que custodiaban el buque, fueron las inyecciones mortales que condenaron a los miles y miles de pasajeros para ese momento morir ahogadas sin remedio alguno. El primer impactó fue sobre la proa, provocando el cierre de los de los compartimientos de seguridad. El segundo estalló en la piscina interior de la cubierta más baja del Gustloff. Finalmente, el tercero chocó contra la parte trasera del barco, mientras que el cuarto no llegó a salir, debido a un fallo mecánico, del S-13.

La era del “Titanic nazi” se apoderaba del momento, era como si se estuviera repitiendo nuevamente lo sucedido con el Titanic en aquél 15 de abril de 1912, cuando en su viaje inaugural, el transatlántico que “no podía hundirse” chocó con un iceberg en el océano Atlántico dejando un saldo de 1.523 personas muertas.

El barco empezaba a inclinarse, cientos de personas se lanzaban sobre las escasas barcazas de salvamento. La orden para abordar los escasos botes eran las mismas que aplicaron cuando el Titanic, ¡Las mujeres y niños primero! El Gustloff no tardó mucho en hundirse, fueron momentos eternos para quienes vivieron la tragedia pese que solo duró cuestión de segundos.

Desde entonces, La tragedia del Gustloff sigue siendo la tragedia naval más grande de la Historia pese que no tuvo tanto impacto cinematográfico como el titanic, Gustloff se fue al fondo del Báltico junto con 9.400 personas quedando unos al menos unos 1.000 escasos supervivientes.

Con información de ABC