Publicado el 24 de jun de 2013 10:06 am |

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Foto: REUTERS/Jose Manuel Ribeiro

(Brasilia, 24 de junio – EFE).- La presidente brasileña, Dilma Rousseff, se reunirá este mismo lunes con militantes del Movimiento Pase Libre, la organización que lidera las protestas que han sacudido a Brasil en las dos últimas semanas, informó hoy la Presidencia.

El encuentro con los militantes de la organización social será previo a la reunión que Rousseff tendrá con gobernadores y alcaldes de todo el país para discutir el Pacto Nacional por la mejoría de los servicios públicos que propuso el viernes pasado en respuesta a las manifestaciones.

La mandataria, que se comprometió a “escuchar el grito de las calles”, pretende conocer las reivindicaciones del grupo que impulsó las protestas y que tiene el mayor poder de convocatoria en las redes sociales.

El Movimiento Pase Libre, una organización nacida en las universidades públicas de Sao Paulo, defiende la adopción de un sistema de transporte público gratuito.

Las manifestaciones que convocó en Sao Paulo para protestar contra la subida de las tarifas de transporte público tuvieron una amplia acogida en la mayor ciudad del país y se extendieron a todo el país.

Las protestas obligaron a los alcaldes de las principales ciudades del país a revocar los decretos con los que habían reajustado los pasajes de autobús, metro y tren urbano.

Además de extenderse a todo el país, las manifestaciones ganaron nuevas reivindicaciones, como mayores inversiones en la salud y la educación pública, y críticas a la corrupción y a los elevados gasto del Gobierno con la organización del Mundial de fútbol de 2014.

El éxito de las multitudinarias manifestaciones llevó al Movimiento Pase Libre a asumir nuevas banderas y a manifestar su apoyo a otros grupos, como el que lucha contra la violencia policial en la periferia de Sao Paulo y el que defiende una reforma urbana que garantice vivienda para quienes viven en la calle o en habitaciones precarias.

En respuesta a las manifestaciones, Rousseff pretende impulsar un Pacto Nacional por mejores servicios públicos que tiene como prioridad la elaboración de un Plan Nacional de Movilidad Urbana que privilegie el transporte colectivo.

Las reuniones de la presidenta con militantes de organizaciones sociales y con otras autoridades se producen en momentos en que las manifestaciones comienzan a perder intensidad y participación.

Pese a que los brasileños continúan saliendo a las calles para protestar y a que las manifestaciones son apoyadas por el 75 % de la población, las movilizaciones perdieron vigor desde el jueves, cuando movilizaron a cerca de 1,2 millones de personas en un centenar de ciudades.

El domingo las protestas se limitaron a una veintena de ciudades y la mayor tan sólo congregó a unas 4.000 personas en Río de Janeiro.