Publicado el 28 de jun de 2013 9:30 pm |

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(Ciudad del Vaticano, 28 de junio – EFE).- Un alto prelado italiano, Nunzio Scarano, fue detenido hoy acusado de fraude y corrupción en el marco de una investigación sobre las supuestas irregularidades en la gestión del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el llamado banco del Vaticano.

Además de Scarano, exresponsable del servicio de contabilidad de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), que gestiona el inmenso capital inmobiliario del Vaticano, han sido arrestados un exagente de los servicios secretos de Italia y un intermediario financiero.

Según fuentes judiciales, se trata del excarabinero Giovanni Maria Zito, agente de los servicios secretos internos italianos (AISI) destituido hace algunos meses de su cargo, y Giovanni Carenzio, intermediario financiero cuya actividad tiene sede en las islas Canarias (España).

Estas detenciones se producen tras la orden de arresto dictada por las autoridades judiciales de Roma ante la entrada ilegal en Italia de 20 millones de euros procedentes de Suiza, una operación que supuestamente el prelado pudo llevar a cabo de acuerdo con el exagente.

Los investigadores sospechan que Scarano, perteneciente a la Archidiócesis de Salerno (sur de Italia), le entregó 400.000 euros a Zito a cambio de que éste trajera de vuelta, desde Suiza hasta Italia, 20 millones de euros pertenecientes a una familia amiga a bordo de un avión privado y que habían sido confiados a Carenzio.

Aunque las detenciones giran en torno a este caso, desde hace tiempo la Fiscalía de Roma investiga por supuesta violación de las normas sobre la prevención del blanqueo de dinero al banco vaticano, al que le fueron congelados 23 millones de euros de modo preventivo en septiembre de 2010.

Scarano había sido cesado por el Vaticano de todos sus cargos, después de que se conociera que la Fiscalía de Salerno le investigaba por blanqueo de dinero por un caso relacionado con cheques justificados como donaciones de origen poco claro, por un total de 580.000 euros.

Además, ahora la Fiscalía de Roma ha iniciado una serie de comprobaciones para saber el origen de la ingente cantidad de activos financieros e inmobiliarios de los que disponía el prelado, quien antes de convertirse en sacerdote había sido empleado del Deutsche Bank y que actualmente es titular de dos cuentas corrientes en el IOR.

El abogado del prelado, Silverio Sica, se apresuró hoy a decir que su defendido aclarará todo con los magistrados de Roma y, acerca de la aeronave de la que se habla en la supuesta operación de entrada de capitales que se le atribuye en este caso, que “podría haberse tratado de un avión de Estado”.

El Vaticano también abordó el caso y, en una comparecencia de prensa, el portavoz vaticano, Federico Lombardi, recordó que Scarano fue cesado hace más de un mes y que la Santa Sede “no ha recibido aún petición alguna sobre la cuestión por parte de las autoridades italianas, pero que confirma su disponibilidad a una plena colaboración”.

Lombardi aseguró que no tiene datos de si el papa Francisco ha sido informado sobre este asunto y explicó que la autoridad vaticana competente, la AIF, “sigue el problema para tomar, si es necesario, las medidas apropiadas de su competencia”.

Un portavoz del banco del vaticano insistió, en declaraciones a los medios italianos, que está “comprometido en la cooperación con las autoridades competentes” y señaló que el Consejo de Superintendencia de la entidad ha iniciado “una investigación interna, en línea con la política de tolerancia cero promovida por su actual presidente”, Ernest Von Freyberg.

Estas detenciones se producen después de que el pasado miércoles el Vaticano informara de que el papa Francisco había nombrado una comisión, formada por cinco miembros, que se dedicará en los próximos meses a investigar todo lo que ocurra en el IOR -envuelto desde hace años en numerosos escándalos financieros- para una posible reforma.

En declaraciones al diario romano “La Repubblica”, el cardenal francés Jean Louis Tauran afirma que el banco vaticano “tiene que ser reformado” y que éste es el objetivo final de la comisión nombrada por el pontífice, de la que él forma parte junto a otras cuatro personas.

“En los próximos meses trabajaremos con gran determinación, pero reservadamente, en el silencio, para delinear un cuadro convincente, claro y transparente que pondremos al servicio del Santo Padre, al que corresponde la decisión final“, añade.