Publicado el 29 de jun de 2013 10:14 am |

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Foto: AFP

LA HABANA, 29 junio 2013 (AFP) – Juana y José están contentos y “luchando” desde que el presidente Raúl Castro decidió impulsar el trabajo privado y el reciclaje en Cuba, pues cada mañana recogen latas de aluminio desechadas, las aplastan y las venden, con lo que han mejorado sus ingresos.

Juana tiene el control de los desechos de tres cafeterías en el barrio de Luyanó, en La Habana, en las que recoge las latas de aluminio de cervezas y refresco, para venderlas a razón de 8 pesos (0,32 dólar) el kilogramo.

“Hay que lucharla, uno tiene que recoger muchas laticas, aplastarlas y llevarlas a la tienda para buscarse unos pesos, pero al menos sabe que si trabajas más, ganas más”, dijo a AFP, mientras golpeaba los envases con un ladrillo.

Los “aplastadores de laticas” se han convertido en parte del paisaje mañanero de La Habana, pues según cifras oficiales, se recuperan 85-90% de las latas en circulación.

Para igualar el salario medio en Cuba, de 450 pesos (18 dólares), deben vender 56 kg de latas, alrededor de cinco sacos bien aplastadas, según un empleado de una tienda de compra de reciclables en el barrio de Centro Habana, visitada por la AFP el viernes, cuando tuvieron que cerrar pues su almacén estaba lleno.

Aparte de los objetos de aluminio, los de hierro y bronce son los mejores pagados. El país logra procesar 300 toneladas de chatarra ferrosa al año (75% del total de reciclados), valoradas en 120 millones de dólares, destinadas a la industria nacional y la exportación.

La actividad, hasta hace pocos años totalmente en manos estatales, recibió “un alto impacto” con los 5.700 privados que se han incorporado a ella, dijo a la televisión, Jorge Tamayo, director de la estatal Empresa de Recuperación de Materias Primas (ERMP).

José tiene también varios puntos de “recogida” de latas, papel, cartón, botellas y hasta desechos metálicos, que luego vende.

“Si me dejan, me convierto en el Rey de la Basura”, dijo a la AFP, vestido con su mono azul cobalto, en referencia a un personaje de la telenovela brasileña Passione, transmitida en Cuba en 2012.

Pero según dijo Marilyn Ramos, vicedirectora de la (ERMP), “sólo se recicla el 35% de los desechos del país”, por lo que “las reservas son muy grandes”.

Por ello el gobierno aprobó en diciembre una nueva política para el reciclaje, que contempla inversiones y nuevas formas de gestionarla, transfiriendo varias actividades a trabajadores privados y a las nacientes cooperativas.

Las dos primeras cooperativas de reciclaje comienzan a laborar el lunes en las occidentales provincias de Artemisa y Mayabeque.

Regulada por una ley de 1975 que será actualizada, la recogida y venta de reciclables fue por décadas monopolio estatal y su ejecución era más formal, que real, sin que los implicados sintieran obligación de cumplir lo legislado.

La nueva política oficial establece que en adelante el Estado sólo se encargará de los grandes generadores de desechos, como la industria, pero las estadísticas indican que son los que menos aportan.

Actualmente se logra procesar 400.000 toneladas anuales de desechos, de los cuales, el 64% lo aportan los privados, el 35% por vía estatal y el 1% por campañas públicas.

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Comienzan a experimentarse nuevas modalidades para estimular esta labor entre los trabajadores privados, como el arrendamiento de 25 triciclos automotores en La Habana, a partir del tercer trimestre de este año, para facilitar la recogida.

También se arrendarán 25 casas de compra de materias primas a privados, con lo cual se inicia la retirada gradual del Estado de esa actividad.

A las cooperativas, igualmente les fueron arrendados medios de transporte y locales para su funcionamiento, según funcionarios del sector, los cuales prevén estar en plena capacidad de reciclar una mayor de los desechos a partir de 2016.

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