Publicado el 08 de jul de 2013 1:19 am |

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Foto: elpais.com

(Caracas, 07 de junio. Noticias24).- La cárcel de Hunstville en Texas, Estados Unidos, cumple con una práctica un tanto macabra, tomando en cuenta el ya tenebroso acto que lo motiva: en su blog, publica las últimas palabras y deseos de los reos que son ejecutados por sentencia de la corte.

Esta situación, que se realiza en el estado con más ejecuciones de todo EE UU, ha traído cantidades de quejas por parte de abogados y familiares de los procesados, además de activistas que consideran “indecente” el exponer este tipo de mensaje tan “íntimos” de los reclusos. En los mensajes, queda demostrado las diferentes maneras de convivir con ese momento tan difícil de cada uno de los reclusos: algunos piden perdón, dan mensajes de amor, de paz, como algunos otros, llenos de ira, insultan a los abogados o jueces que los sentenciaron mientras gritan desesperadamente que los verdaderos culpables siguen afuera.

Kimberly McCarthy fue una reo de 52 años que fue condenada por apuñalar a un anciano de 72 años para robarle el automóvil y sus tarjetas de crédito, se despidió con un mensaje muy cargado y lleno de religiosidad, las cuáles han recibido más de 3 millones de visitas en la web en el último año.

Aquí una pequeña recopilación de las más impactantes “últimas palabras”

Henry Porter. 1985 (Ejecución 9)

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Hispano. 43 años. Asesinó al policía Henry Mailloux cuando le detuvo por robo de armas.

Últimas palabras: “Cuando un policía asesina a alguien, la sentencia se conmuta. Cuando un mexicano mata a un policía, no. Esa es la justicia de América”.

James Paster. 1989 (Ejecución 32)

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44 años. Blanco. Asesinó de un tiro en la cabeza a Edward Howard, de 38 años, por encargo de la exmujer de la víctima, que le pagó 1.000 dólares.

Últimas palabras: “Espero que la señora Howard encuentre la paz con esto”

Edward Ellis 1992 (Ejecución 46)

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38 años. Blanco. Asesinó a Bertie Eakens, de 75, en su casa asfixiándola con una almohada. Le robó joyas y su coche. Trabajaba en el inmueble.

Últimas palabras: “Solo quiero que todo el mundo sepa que el fiscal y Bill Scott son unos hijos de perra”.

Leonel Herrera. 1993 (Ejecución 58)

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45 años. Hispano. Condenado por matar a un policía que le detuvo por exceso de velocidad.

Últimas palabras: “Soy inocente, inocente. Un gran error se cometerá esta noche. Mis mejores deseos para todos. Estoy preparado”.

John Barafield. 1997 (Ejecución 109)

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32 años. Negro. Condenado por violar y asesinar de un tiro en la cabeza a la universitaria Cindy Rounsaville, de 25 años. Cindy fue violada por John y otras dos personas que la asaltaron en un parking.

Últimas palabras: “Diganle a mamá que la quiero”.

Joseph Cannon. 1998 (Ejecución 148)

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38 años. Blanco. Asesinó a tiros a una abogada con la que convivía en periodo de prueba por otros delitos.

Últimas palabras: “Siento lo que te hice, mamá. No lo digo porque vaya a morir. Gracias por apoyarme y ser amable conmigo cuando era niño”.

Timothy Gribble. 2000 (Ejecución 211)

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36 años. Blanco. Violó y estranguló a Elizabeth Jones cuando arreglaba el techo de su casa.

Últimas palabras: “Acepten mis disculpas por lo que le ocurrió a su amada. Hice algo horrible de lo que estoy arrepentido. Rezo para que encuentren la paz”.

Kimberly McCarthy (Ejecución 500)

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2013. 52 años. Negra. Apuñaló a un anciano de 70 años para robarle sus tarjetas de crédito y su coche.

Últimas palabras: “Gracias a todos los que me han ayudado estos años. Al reverendo, mi guía espiritual… Esto no es una pérdida, es una victoria. Sabes dónde voy, voy a casa con Jesús”.

Ramón Hernández (Ejecución 491)

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2012. 41 años. Hispano. Con dos cómplices, robó, violó y asesinó a una mujer. Luego quemó el cuerpo.

Últimas palabras: “¿Puedes oírme? Nunca te lo dije, tienes los ojos de papá. Me di cuenta hace un par de días. Diles a todos que les quiero. Siento mucho el dolor causado”.

Con información de El País