Publicado el 27 de jul de 2013 7:22 am |

  comentarios

Foto: EFE / Cabalar

(Santiago de Compostela, 27 de julio – AFP).- El conductor del tren que descarriló en Santiago de Compostela provocando la muerte de al menos 78 personas está detenido por “homicidio por imprudencia” y comparecerá ante el juez en las próximas horas.

El maquinista José Francisco Garzón Amo, de 52 años, fue dado de alta del hospital el sábado por la mañana, donde se recuperaba de las heridas leves que sufrió en el accidente del miércoles, y está en la comisaría central de la ciudad.

“Está en condición jurídica de detenido por presuntos delitos de homicidio por imprudencia”, explicó el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, que habló de “indicios razonables” sobre su responsabilidad en el accidente y dijo que el domingo pasará muy probablemente a disposición judicial.

En las últimas horas, el gobierno y las autoridades ferroviarias apuntan al conductor como responsable del accidente por exceso de velocidad en la curva donde el tren descarriló.

“Cuatro kilómetros antes de donde se produce el accidente [el conductor] ya tiene la notificación de que tiene que empezar a reducir la velocidad”, dijo Gonzalo Ferre, presidente de Adif, la estructura que gestiona la red ferroviaria, en declaraciones a la televisión pública española.

Pero todavía hay muchas preguntas sin respuesta a la espera de las conclusiones de la investigación y de que se analicen las cajas negras, que permitirán conocer la velocidad del tren en el momento del accidente.

Los investigadores también tendrán que aclarar si los sistemas de seguridad funcionaron adecuadamente.

Los responsables de Renfe, la compañía ferroviaria, y del ministerio de Fomento insisten en que las vías españolas son seguras, a pesar de que en el tramo donde se produjo el descarrilamiento no estaba en funcionamiento el moderno sistema Ertms, que permite controlar la velocidad y frenar un tren en caso de urgencia.

Frente a las acusaciones de temeridad e imprudencia del conductor, que según ha revelado la prensa se jactaba en las redes sociales de ir a toda velocidad, sus vecinos y amigos de Monforte de Lemos, una ciudad 100 kilómetros al este de Santiago, se niegan a creer esta versión.

“Es el único accidente que ha tenido, es un excelente profesional”, dijo Antonio Rodríguez, responsable de transportes en Galicia del sindicato UGT y amigo personal del conductor, con el que empezó a trabajar en Renfe en 1982.

Por su parte el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, pidió que la investigación se haga con profundidad. ” No queremos comentarios ni conjeturas, lo que queremos son conclusiones”, reclamó.

En la curva donde tuvo lugar el accidente los técnicos seguían trabajando el sábado para despejar la vía. Desde el viernes los trenes vuelven a circular en este tramo por una segunda vía pero con velocidad muy reducida a la altura del lugar del siniestro.

“Siete horas de angustia”

Tres días después del accidente 71 personas están todavía ingresadas en hospitales de Galicia, de ellas 31 en estado grave (28 adultos y tres menores), indicó el gobierno regional.

Por su parte la policía judicial terminó el sábado el proceso de identificación de los últimos cuerpos. Entre las víctimas, la mayoría españolas, hay ocho extranjeros, entre ellos una mexicana, un brasileño, una venezolana y una dominicana.

Muchos de los fallecidos fueron enterrados el sábado en varias ciudades del España.

En Santiago, los familiares de las víctimas empezaron a recuperar en la comisaría las maletas que se habían quedado en el lugar del accidente, algunas de ellas deformadas y llenas de barro, testigo de la violencia del accidente.

“Es terrible, es terrible, mi hermana está viva gracias a Dios pero pasé siete horas terribles” dijo una mujer de unos cincuenta años.

En el casco histórico de Santiago, un centro mundial de peregrinaje, la emblemática plaza del Obradoiro se ha convertido en lugar de homenaje a las víctimas, con flores y velas junto a la catedral, donde el lunes por la tarde se celebrará la misa funeral para todas las víctimas.