Publicado el 06 de ago de 2013 4:08 pm |

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Foto: EFE

(Madrid, 06 de agosto – AFP).- La justicia española decretó este martes prisión preventiva para el pedófilo indultado por Marruecos y detenido el lunes en España, mientras estudia la solicitud de extradición enviada desde Rabat tras revocar el perdón, informó una fuente judicial.

Video: AFP / 06 de agosto de 2013

Daniel Galván, un hombre de 63 años de pasado confuso, condenado en 2011 en Marruecos a 30 años de prisión por la violación de 11 menores de 4 a 15 años, declaró este martes en Madrid ante el juez Fernando Andreu, de la Audiencia Nacional.

“Se decreta la prisión provisional comunicada e incondicional de Daniel Galván”, indicó el juez tras tomar declaración al pedófilo, de origen iraquí pero con nombre y nacionalidad españoles.

El juez apeló al “riesgo de fuga” por parte de Galván, indultado el 30 de julio por el rey de Marruecos, Mohammed VI, quien el domingo rectificó su decisión tras una ola de protestas ciudadanas en su país.

Tras ser perdonado, Galván consiguió llegar a España, donde fue detenido el lunes en un hotel de Murcia, en el sureste del país, en virtud de una orden de arresto internacional emitida por Rabat.

Sin familia ni residencia fija, Galván carece en España “de un mínimo arraigo familiar, social, económico, laboral o de otro tipo que neutralice la tentación de ponerse fuera del alcance del aparato judicial penal en caso de ser puesto en libertad”, argumentó el juez.

Marruecos pidió su extradición

Marruecos pidió su extradición después de haberlo indultado el 30 de julio, aparentemente por error, tras recibir desde Madrid una petición de traslado para que cumpliera el resto de su pena en una cárcel española.

Una fuente conocedora del caso en Madrid apuntó que el gobierno español transfirió una lista a Rabat con 48 presos, 18 de ellos para que fueran indultados y el resto, entre ellos Galván, para que fueran trasladados a España para cumplir allí su pena. Finalmente fueron todos perdonados por el rey de Marruecos.

La medida tomada por Mohamed VI, días después de la visita al país del rey español, Juan Carlos I, levantó una ola de indignación en Marruecos que condujo al soberano a revocar el indulto y destituir el lunes al director de la administración penitenciaria.

El quebradero de cabeza se traslada ahora a la justicia española. El magistrado Andreu deberá estudiar en las próximas semanas si atiende a la petición de entrega del reo a Marruecos, algo que en principio impide el convenio de extradición entre ambos países.

Además, la anulación de un indulto es una situación atípica en España dado que en este país el gobierno no puede tomar este tipo de medida.

Detalles de su pasado

La declaración judicial de Galván sirvió también para brindar algo de luz sobre el oscuro pasado del detenido, que la prensa había identificado como un espía iraquí.

“El reclamado nació en Irak, país del que es natural, habiendo adquirido la nacionalidad española al casarse con una mujer española, de la que se encuentra divorciado”, explicó el juez basándose en la declaración de Galván.

“Su vida ha transcurrido mayoritariamente en Irak y en España” aunque también ha residido en Egipto, Siria, Jordania, Reino Unido y Marruecos, añadió.

Según El País, el reo explicó a su abogado marroquí que fue responsable del ejército iraquí y que colaboró con los servicios secretos extranjeros para derrocar al dictador Saddam Hussein durante la intervención militar liderada por Estados Unidos, en 2003.

Para este periódico, el nombre de Daniel Galván podría “ser la identidad que le fabricaron los servicios secretos cuando accedieron a sacarle de Irak, le proporcionaron documentación española y le convirtieron en catedrático murciano jubilado”.

El pedófilo trabajó de hecho en la universidad de Murcia entre 1996 y 2002, primero como becario y después en el departamento de Relaciones Internacionales.

Según el periódico conservador El Mundo, Galván se instaló en 2005 en Kenitra, en Marruecos, y se presentaba como profesor universitario jubilado.

Este periódico asegura que “el tribunal que lo condenó estableció que se aprovechó de los problemas financieros del vecindario” para abusar sexualmente de varios niños.

El escándalo también salpicó a la Casa Real española, que aseguró no haber participado en la elaboración de las listas de prisioneros entregadas a Rabat.