Publicado el 26 de ago de 2013 7:20 pm |

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Video: RT, 26 de agosto de 2013

(Beirut / Amman, 26 de agosto – Reuters).- Francotiradores dispararon el lunes contra inspectores de Naciones Unidas mientras viajaban a un suburbio de Damasco en manos de rebeldes para indagar un presunto ataque con gases nerviosos, al tiempo que Washington dijo que el uso de armas químicas desataría consecuencias para los responsables.

El portavoz de la Casa Blanca Jay Carney dijo que la utilización de armas químicas en las afueras de Damasco es innegable y que “existen muy pocas dudas en nuestra mente respecto a que el régimen sirio es el culpable”.

En una severa advertencia al presidente sirio, Bashar al-Assad, el secretario de Defensa estadounidense, John Kerry, dijo que el mandatario Barack Obama estaba realizando consultas con sus aliados y miembros del Congreso y que decidiría pronto cómo responder al ataque del 21 de agosto en suburbios de Damasco.

“El presidente Obama cree que se debe responsabilizar a aquellos que usan las armas más inhumanas del mundo contra las personas más vulnerables del mundo”, dijo Kerry, dejando en claro que Washington culpa a Assad por lo que considera como la utilización a gran escala de agentes nerviosos contra civiles.

“La matanza indiscriminada de civiles, la muerte de mujeres y niños y de transeúntes inocentes por armas químicas es una obscenidad moral”, expresó Kerry.

Jefes militares de Estados Unidos y de sus aliados europeos y de Oriente Medio están reunidos en Jordania para lo que podría convertirse en un consejo de guerra, siempre que decidan atacar al Gobierno de Siria.

Cientos de personas perecieron en los suburbios de Damasco en lo que parece haber sido el peor ataque con armas químicas desde que en 1988 el líder iraquí Saddam Hussein ordenó disparar gases letales contra miles de kurdos.

Los investigadores de la ONU cruzaron el frente desde el centro de la capital, que sigue bajo el control de Assad, para inspeccionar el suburbio de Mouadamiya, uno de los cuatro vecindarios impactados por gases venenosos el miércoles.

Naciones Unidas dijo que un vehículo de su caravana fue atacado con disparos de parte de “francotiradores no identificados”. El equipo debió regresar al centro de Damasco para reemplazar el auto y luego retomó el viaje.

“Estoy con el equipo ahora”, dijo a Reuters un médico llamado Abu Karam por teléfono desde Mouadamiya. “Estamos en la mezquita de Rwada y ellos se están reuniendo con los heridos. Nuestros médicos e inspectores están hablando con los pacientes y tomando muestras de las víctimas en este momento”, explicó.

Wassim al-Ahmad, un activista, dijo que miembros del rebelde Ejército de Siria Libre y del consejo local de Mouadamiya acompañaban a los inspectores en su visita al suburbio.

“Los inspectores están examinando a las víctimas en un hospital improvisado de Mouadamiya y tomando muestras de sangre”, declaró Ahmad.

Entrevistando a sobrevivientes

Material de video mostró a los inspectores con cascos y chalecos negros y azules de la ONU caminando por las calles mientras los curiosos se acercaban a observar.

Estrecharon manos con hombres que parecían ser rebeldes en ropa de camuflaje e iban acompañados por médicos y residentes. El grupo bajó al sótano de un edificio donde se les dijo que los sobrevivientes heridos estaban siendo tratados. Otro video mostró a un inspector entrevistando a un paciente y tomando notas.

Activistas dicen que al menos 80 personas murieron en Mouadamiya cuando el distrito fue atacado con gases nerviosos. Cientos de personas también perecieron en otros tres distritos en manos de rebeldes: Irbin, Ain Tarma y Jobar.

Un activista de la oposición dijo que una enorme multitud de personas se reunieron para expresar la gravedad de su situación a los enviados de la ONU, que tomarían muestras de cadáveres.

Más tarde, los inspectores regresaron a sus hoteles y una hora después los residentes reportaron que el bombardeo contra Mouadamiya se había reanudado.

La decisión de seguir adelante con la misión pese a quedar bajo ataque frustró un aparente intento por detener el trabajo de los expertos incluso antes de que empezaran.

La televisión estatal siria culpó a “terroristas” rebeldes por el tiroteo. La oposición apuntó a miembros de milicias a favor del Gobierno.

La decisión de Al Assad, demasiado tarde

Kerry dijo que la decisión de Assad de finalmente conceder acceso a la ONU llegaba demasiado tarde para ser creíble. “Ese no es el comportamiento de un Gobierno que no tiene nada que ocultar”, indicó.

Kerry sostuvo que los inspectores de la ONU podrían al menos confirmar que se emplearon armas químicas, no quién las lanzó, pero que Damasco contaba con este tipo de armamento y los medios para dispersarlos. Indicó que Washington contaba con información adicional sobre el ataque que revelaría pronto.

A Washington y sus aliados les preocupa que el tiempo pasado desde el ataque y los continuos bombardeos de las fuerzas de Assad hagan imposible la recolección de evidencia.

La ONU dijo que su secretario general, Ban Ki-moon, estaba confiado en el equipo obtendrá los datos que necesita.

Existe una creciente especulación respecto a que los aliados de Occidente ordenarán alguna clase de respuesta militar a un incidente que se produjo después de que Obama declarara el año pasado que el uso de armas químicas es la “línea roja” que desataría el uso de la fuerza.

En la vecina Israel, ciudadanos han estado haciendo filas para recibir máscaras anti gases en caso de que Assad responda a un ataque de Occidente usando sus armas químicas contra el Estado judío, tal como lo hizo Saddam Hussein en 1991.