Publicado el 31 de ago de 2013 9:16 am |

  comentarios

Foto: Reuters

(PARÍS, 31 agosto. AFP) – La intervención en Siria, que preparan Estados Unidos y Francia, sería una respuesta “táctica” para impedir el uso de armas químicas, pero no “estratégica” para acabar con la guerra, estiman los expertos.

“Velaré por que la respuesta de la comunidad internacional haga cesar la escalada de violencia”, aseguró el viernes el presidente François Hollande.

“Es la respuesta y no la inercia la que impondrá una solución política”, insistió el presidente francés, mientras que su homólogo estadounidense, Barack Obama, evocaba “una acción limitada” para impedir únicamente un nuevo recurso a las armas químicas.

“Hay una dimensión humanitaria” en la respuesta militar aliada al ataque químico del 21 de agosto, que causó centenares de muertos, admitió un responsable estadounidense que requirió el anonimato.

Un simple recurso a misiles de crucero contra las instalaciones militares sirias busca “castigar más el uso de armas químicas que de intentar modificar radicalmente el equilibrio de los poderes en beneficio de la oposición”, apuntó Jeremy Binnie de la revista IHS Jane’s Defence Weekly.

La respuesta militar aliada al ataque químico del 21 de agosto

Un alto responsable francés, bajo la cobertura del anonimato, lo confirma: el objetivo a alcanzar es impedir cualquier nuevo uso de armas químicas antes que “cambiar la relación de fuerzas sobre el terreno”.

Los expertos lamentan, en este sentido, que los aliados contemplen únicamente la respuesta “táctica” y no una “estratégica” que permita poner fin al derramamiento de sangre.

Irán y Rusia, aliados de Bashar al Asad, deberán probablemente ayudar al régimen a restablecerse y a retomar la represión.

Mientras tanto, la oposición, que permanece dividida, se enfrenta a una falta de credibilidad y de armas pesadas. Occidente rechazar dar este tipo de armas a los rebeldes por temor a que sean recuperadas por los islamistas radicales.

El conflicto se ha saldado con más de 100.000 muertos

Sobre el terreno, en dos años y medio, el conflicto se ha saldado con más de 100.000 muertos y un país arrasado por la destrucción. La región se tambalea, los países vecinos están desestabilizados y desbordados por la llegada de refugiados.

El recurso a la fuerza por Estados Unidos carece de una “estrategia más amplia”, señaló Salman Shaij del Instituto Brookings en Doha (Catar). Una operación debería estar “apoyada por una diplomacia sólida” en los países de la región, apuntó este especialista.

Si François Hollande considera que una acción militar tiene la capacidad de relanzar la búsqueda de una solución política, los esfuerzos en esta línea se encuentran en un callejón sin salida a causa de la falta de consenso entre Moscú y Washington sobre el futuro de Bashar al Asad.

La Casa Blanca no cesa, sin embargo, de repetir que Estados Unidos está “muy comprometido en la búsqueda de una resolución política al conflicto” y reitera, al igual que París, que el objetivo no es “un cambio de régimen”.

Turquía, uno de los aliado de Washington en la región, se mostró el viernes “insatisfecho” con una acción limitada, puesto que “el objetivo debe ser obligar al régimen a abandonar” el poder, según el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan.