Publicado el 04 de sep de 2013 8:56 am |

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Foto: AFP

(DAMASCO, 4 septiembre. AFP) – El presidente estadounidense, Barack Obama, manifestó este miércoles en Estocolmo su confianza en lograr el apoyo del Congreso para una intervención militar en Siria, en tanto Damasco indicó que no se rendirá “ni aunque haya una tercera guerra mundial”.

El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió por su parte a Washington del peligro de una “agresión” contra Siria, “fuera del marco de la ONU”, cuando Francia y Estados Unidos preparan a sus opiniones públicas a una intervención militar contra el régimen sirio, acusado de haber lanzado un ataque con armas químicas el pasado 21 de agosto cerca de Damasco.

En la capital siria, el viceministro de Relaciones Exteriores, Faisal Moqdad, aseguró que “el gobierno sirio no cambiará de posición ni aunque haya una tercera guerra mundial”.

“El gobierno sirio no cambiará de posición”

Obama, de visita a Suecia, debe entrevistarse el jueves y el viernes en San Petersburgo con sus homólogos de Francia y China y con el primer ministro japonés. Afirmó que “la comunidad internacional no puede quedarse callada” frente a la “barbarie” de Siria.

Se mostró convencido de que el Congreso dará luz verde a la intervención militar. “Creo que el Congreso la aprobará porque (…) si la comunidad internacional no consigue hacer respetar algunas reglas (…) con el tiempo, el mundo se convertirá en un lugar menos seguro”, señaló.

El presidente estadounidense destacó también que en Siria no se repetirán los errores cometidos en Irak. “Soy alguien que se opuso a la guerra en Irak. Y no estoy interesado en repetir el error de basar las decisiones en informes de inteligencia erróneos”, dijo.

“Por supuesto discutimos sobre la violencia horrible que le inflige a los sirios el régimen” de Bashar al Asad “en la que figura el ataque espantoso con armas químicas hace dos semanas”, declaró Obama durante una conferencia de prensa con el jefe del gobierno sueco, Fredrik Rainfeldt, en Estocolmo.

El presidente estadounidense destacó también que en Siria no se repetirán los errores cometidos en Irak

Al ser interrogado sobre la “línea roja” que había establecido en agosto de 2012 al referirse a los ataque químicos, Obama dijo que era “todo el mundo” el que había fijado esos límites.

“No es mi credibilidad la que está en cuestión. Está en cuestión la credibilidad de la comunidad internacional y la credibilidad de Estados Unidos y el Congreso”, agregó el presidente estadounidense, que el sábado pidió a los parlamentarios luz verde para atacar a Siria.

Obama ha elaborado un nuevo texto, que debía ser sometido este miércoles a votación en una comisión del Senado. No tiene garantizado el aval de las dos cámaras a pesar del apoyo que recibió el martes de su principal adversario político, el presidente republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner.

Ante estas amenazas, el viceministro de Relaciones Exteriores sirio aseguró que “Siria tomó todas las medidas para responder a una agresión” y había “movilizado a sus aliados” como Rusia e Irán.

“Si Francia quiere apoyar a Al Qaida y a los Hermanos Musulmanes como los apoyó en Egipto y otras regiones del mundo se dirige hacia un fracaso en Siria”, añadió.

“Cerrar la puerta a una solución política al conflicto”

Aliado del presidente Bashar al Asad, Putin estimó que si el Congreso estadounidense autorizaba el ataque, Estados Unidos “autorizaría una agresión, dado que todo lo que se hace fuera del Consejo de Seguridad de la ONU es una agresión, salvo la defensa propia”.

Anteriormente había exigido “pruebas convincentes” de que el régimen sirio usó armas químicas y adoptado un tono más conciliador con Occidente, en vísperas del G20 en Rusia.

La pertinencia de una intervención, defendida también por el presidente francés, François Hollande, era debatida este miércoles por el Parlamento francés, pero sin votar.

“No reaccionar” militarmente en Siria, equivaldría a “cerrar la puerta a una solución política al conflicto”, declaró el primer ministro Jean-Marc Ayrault, en la apertura de los debates.

Dos años y medio después del inicio de la guerra civil en Siria, que ha dejado más de 110.000 muertos según una ONG, Estados Unidos y Francia intentan formar una coalición internacional para un ataque de represalias contra el régimen de Bashar al Asad, cuyo ejército está acusado por los países occidentales y por la oposición de ser el responsable del ataque con armas químicas del 21 de agosto que dejó centenares de muertos en zonas rebeldes.

Putin confirmó también que Rusia había suministrado algunos elementos del sistema de misiles S300 a Siria, pero aclaró que de momento las entregas están suspendidas.

Al llegar este miércoles a San Petersburgo para asistir a la cumbre del G20, la presidenta argentina, Cristina Kirchner, se opuso a una eventual operación militar contra Siria. “Nadie, absolutamente nadie quiere la guerra y no creemos que las muertes se solucionen con más muertes”, declaró.

Mientras, en el terreno, el conflicto no da tregua. El miércoles, rebeldes islamistas se apoderaron de un puesto militar a la entrada de la ciudad cristiana de Malula (norte), según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), y la casi totalidad del país se encontraba sin electricidad.

La Coalición contra las Bombas de Racimo, que reúne a 350 organizaciones de la sociedad civil de 90 países, denunció este miércoles en un informe el uso “masivo” de armas de ese tipo por parte del régimen de Asad.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) calcula que los refugiados sirios ya superan los dos millones de personas, dos veces más que hace un año. Si se incluyen a los desplazados internos se alcanza un total de seis millones de personas.