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Publicado el 18 de nov de 2011 7:13 am |

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Foto:REUTERS/Morteza Nikoubazl / Archivo

Teherán, 18 nov (EFE).- El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, considera que Irán e Irak permanecen firmes ante las intimidaciones de las potencias occidentales, según aseguró en una reunión en Teherán con el jefe del Estado Mayor Conjunto iraquí, general Babaker Zebari, informó hoy la agencia oficial Irna.

Ahmadinejad reiteró que “las potencias arrogantes”, como el régimen iraní denomina a los países occidentales y en especial a Estados Unidos, “sólo buscan sus propios intereses” y, agregó: “En estas circunstancias, las naciones independientes y sus gobiernos deben reforzar la consolidación de sus relaciones”.

“Salvaguardando sus intereses nacionales, Irán e Irak pueden llevar adelante una cooperación efectiva para ayudar a restaurar un sistema justo en el mundo”, agregó el presidente iraní.

El gobernante de Irán recordó que los dos países están unidos por la cultura y la religión y recalcó que el Gobierno de Irak es capaz de garantizar la seguridad del país, “que le llevará a conseguir la estabilidad, unidad, desarrollo y progreso”, dijo.

Por su parte, Zabari señaló, según Irna, que Irak quiere reforzar sus relaciones con Irán y que ninguna potencia podrá impedir que se aumenten los lazos bilaterales.

Zabari realiza una visita de varios días a Irán para estudiar las formas de reforzar la cooperación bilateral, especialmente en materia militar, según los medios iraníes.

Irán se ha ofrecido a incrementar su colaboración con Irak en materia militar y suministrar instructores castrenses a las fuerzas del país vecino.

El pasado martes, en una reunión con el comandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución de Irán, general Mohamad Ali Yafari, el mando militar iraní recalcó la “armonía y colaboración” entre ambos países en materia militar y también en la lucha contra grupos que ambos países consideran terroristas.

En aquel encuentro, Zebarí dijo, según Irna, que Irak ha decidido “ampliar la cooperación con Irán” en materia militar y estrechar los lazos bilaterales en otros campos.

Estados Unidos ha anunciado que retirará todas sus tropas de Irak para finales de este año, al no conseguir que Bagdad aprobara la inmunidad jurídica para un grupo de militares que planeaba dejar como asesores e instructores de las Fuerzas Armadas iraquíes.

La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton instó a Irán recientemente a “no malinterpretar” su retirada de Irak para tratar de aumentar su influencia en la zona, al tiempo que advertía que los militares de su país seguirán en otros países de la región, donde también tienen aliados de la OTAN, como Turquía.

La República Islámica de Irán está gobernada por un régimen teocrático musulmán chií, confesión a la que pertenecen el 90 por ciento de los iraníes, y tiene una influencia destacable en Irak.

En Irak, la mayoría de la población, alrededor del 65 por ciento, también es chií y los diputados de grupos afines a esta confesión también son mayoritarios en el Parlamento de Bagdad.

El régimen iraquí de Sadam Husein, de confesión suní, inició en 1980, un año después del triunfo de la revolución islámica iraní de 1979, una guerra contra Irán que finalizó en 1988 y que se calcula que ocasionó más de un millón de muertos, el 60 por ciento iraníes, y al menos dos millones de heridos.

Según medios internacionales, en esa guerra, Sadam recibió apoyo y armas de EE UU y empresas estadounidenses le ayudaron a fabricar armamento químico, que el régimen iraquí utilizó contra los iraníes y, posteriormente, contra sus propias comunidades chií y kurda