Publicado el 19 de dic de 2012 2:38 pm |

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Foto: ROBERT MACPHERSON / AFP

(Estados Unidos, 19 de diciembre – AFP).- Lisa Peterson se abalanzó sobre sus perros cuando regresó a Newtown tras un viaje de negocios, conmocionada por la matanza de la escuela primaria de Sandy Hook: por entonces, varios expertos caninos, especialmente formados, ya habían sido enviados a la ciudad para apoyar a la vecinos.

“Los vi y solo tuve que acercarme a ellos y después besarlos”, cuenta mientras abraza a Abbie Einstein y Smartie Jones, dos Golden Retrievers de pura raza cuya misión en la vida es “aportar alegría y consuelo a las personas que lo necesitan”.

Estos perros forman parte de los alrededor de 25.000 canes registrados por sus propietarios en la organización Therapy Dogs International, con sede en Flanders (Nueva Jersey, este de Estados Unidos). Varios de ellos fueron especialmente enviados a Newtown (Connecticut, noreste) para ayudar a los habitantes a afrontar la conmoción generada por la matanza perpetrada en la escuela primaria de Sandy Hook el pasado viernes, que dejó a 20 niños muertos de entre seis y siete años, además de a seis adultos.

“Hay algo en ese amor incondicional (por parte de los perros) que parece simplemente que te va a sanar”

“Hay algo en ese amor incondicional (por parte de los perros) que parece simplemente que te va a sanar”, explicó Peterson.

Diez perros fueron enviados a Newtown desde los lejanos estados de Illinois e Indiana (norte) a través del programa “perros de consuelo” de la asociación caritativa Lutherian Church Charities (Caridad de la Iglesia Luteriana). Este grupo fue creado poco después de la muerte de cinco estuadiantes en un tiroteo ocurrido en la universidad de Northern Illinois en 2008, donde fallecieron cinco estudiantes.

Los propietarios de Abbie y Smartie tienen la costumbre de pasear con sus perros por las residencias de ancianos o centros para autistas en compañía de sus mascotas.

En Newtown, en los alrededores de la escuela Sandy Hook, sus compañeros caninos son ahora muy demandados. Residentes, visitantes e, incluso, periodistas presentes en lugar desde el día del tiroteo: todos van a buscar su parte de consuelo, abrazando con fuerza a estos animales de cinco y nueve años.

“Su trabajo es el de proporcionar una terapia emocional“, explica Michael Jones, propietario de dos Golden Retrievers, así como de un Border Collie y de dos gatos. Conoce a varios habitantes de Newtown a través del Club de Golden Retrievers del Valle del Hudson. “Es por eso que estamos aquí”, señala.

Otro Golden Retriever presente en el lugar, Durchess, ha sabido aportar tanto afecto a los vecinos de Newtown que pocos habitantes se han dado cuenta de que no tiene ojos, ya que los perdió a causa de una enfermedad.

“Ella está bien. Es una perra feliz”, asegura su propietario, Mark Condon, profesor de Biología en la Universidad del estado de Nueva York, además de ser miembro de la fundación Good Dog, otra red de terapia canina.

Dutchess, que cumplirá diez años el próximo mes, es llevada dos veces por semana a un centro para autistas cerca de Nueva York, donde se junta con los niños, felices de poder darle de comer y de jugar al balón con ella.

En Newtown, los habitantes desean la mayoría del tiempo simplemente pasar sus brazos alrededor de ella para abrazarla fuerte. “Algunas personas no dicen ni una palabra”, observa Mark Condon.