Publicado el 03 de may de 2013 10:47 am |

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Foto: “La Pesadilla” de Henry Fuseli

(Caracas, 03 de mayo. Noticias24).- Como si de una actividad paranormal se tratara, comencé a escuchar la experiencia de Beatriz, quien dedicó tiempo de su narración a aclarar que no se trataba de una sensación del “más allá”. No, “sólo experimenté una parálisis del sueño”.

Describió el episodio como “angustiante”, producto de los gritos de lo que ella imaginaba eran “demonios”, cuya sombra le impedía despertar completamente del letargo que suponía estar en la frontera del sueño y la lucidez.

La recurrencia obligó a Beatriz a documentarse y verificar si esto tenía algún asidero científico o, por lo menos, una explicación llana que le permitiera descifrar qué era lo que en ocasiones le ocurría.

Su incesante investigación la llevó a conocer el trastorno denominado “parálisis del sueño” que, según los entendidos, es una sensación de incapacidad física durante la transición entre el estado de sueño y el de vigilia, en la que el impulso por salir de ese “limbo” no es correspondido por las funciones motoras del cuerpo. En otras palabras; la persona está totalmente consciente, pero es incapaz de moverse o hablar.

En la parálisis del sueño la persona está totalmente consciente, pero es incapaz de moverse o hablar.

Este trastorno del sueño puede ser experimentado de diversas maneras que van desde la sensación de una presencia amenazante, alucinaciones visuales, auditivas y táctiles.

En el caso de Beatriz, lo que ella percibía en medio de la parálisis eran unos murmullos que variaban de intensidad. Al tratar de aprehender aquella sensación señalaba que “una especie de demonios me susurraban al oído, unas veces más fuertes que otras, pero no lograba entender lo que decían, aquello era ininteligible”.

La solución que su familia sugirió fue que orara para alejar “aquello”. Y así lo hizo Beatriz, ahora ese momento de angustia viene acompañado de un Padre Nuestro que recita hasta que logra salir del letargo. “Afortunadamente, no dura mucho, apenas un poco más de un minuto”, agradeció.

Aunque, la familia de Beatriz adujo que el episodio tenía aires religiosos y que la oración sería la solución infalible, la parálisis del sueño sigue sorprendiéndola.

“Cuando desperté todavía sentía las garras en mi tobillo”

La experiencia de Eloy está más asociada a la alucinación táctil. Narró que parece haber soñado que su esposa “era poseída por un ser maligno”.

No sé si estaba soñando, pues la sensación era muy real. Sentí que cuando desperté, vi a mi lado y ella (su esposa) estaba poseída por un ser maligno que pareciera haber levitado. Al ver que no reaccionaba cuando la llamaba por su nombre y que adoptaba una actitud amenazante, traté de salir de la cama, tropecé y caí; mientras ella -o lo que sea que la tomó- me atrapaba y me hundía unas largas uñas. Cuando desperté todavía sentía las garras en mi tobillo”, relató.

Eloy nunca pudo confirmar si lo que recordaba había sido un sueño o no, por lo que dice que le toca vivir con la incertidumbre bajo la premisa de que “la lucha entre bien y el mal es terrenal y espiritual”.

Escepticismo vs. actividad paranormal

Mientras unos creen en que han sido testigos de experiencias del más allá, profesionales de la ciencia explican la parálisis de sueño como una condición muscular producida por la atonía o debilidad del cuerpo que tiene lugar mientras la persona duerme.

Durante la referida parálisis, se experimenta inhabilidad para realizar movimientos voluntarios al inicio del sueño (alucinación hipnogógica) o al despertarse (alucinación hipnopómpica).

No obstante, esta descripción científica no abarca la totalidad de situaciones que se producen durante la parálisis del sueño y tampoco explica las experiencias por las que pasan muchas personas después de ese estado.

Lo recomendable, en caso de que usted también sufra este trastorno, es que comparta su situación y, si así lo prefiere, acuda al médico.

No importa si es de los que piensa que su experiencia es paranormal, si es una alucinación o simplemente una pesadilla. Hablar siempre es bueno, sobre todo cuando se trata de expresar vivencias que pareciera que a nadie más les ocurren, pues ayuda a confirmar que no estamos solos.


Luisa Mendoza Pérez / Noticias24