Publicado el 15 de may de 2013 8:51 pm |

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(Caracas, 15 de mayo. Noticias24) – Un gran número de mujeres sienten temor de sufrir de várices, específicamente cuando estas comienzas a asomarse en las piernas, impidiendo que las mujeres puedan lucir minifaldas, o ir a la playa y esconder las piernas.

Y es que las várices son venas dilatadas que se pueden observar muy cerca de la superficie de la piel. De color azulado o morado, normalmente aparecen en las piernas, si bien pueden surgir en otras partes del cuerpo. Algunas no son molestas, pero otras provocan dolor y sensación de piernas cansadas.

Además, las várices pueden acarrear otro tipo de complicaciones más graves referentes al sistema circulatorio por lo que deben ser controladas por los profesionales médicos, especialmente si aparecen de forma brusca síntomas como el endurecimiento de la vena, dolor o rojez en la zona.

En este artículo, indicaremos cómo se puede disminuir el riesgo de sufrirlas.

Las várices pueden producirse en el embarazo

Durante los embarazos aumenta la probabilidad de que aparezcan las várices. Esto se debe a varias razones:

Por un lado, debemos tener en cuenta que la sangre que riega las piernas, luego es bombeada hacia el corazón, lo que significa que debe subir en contra de la fuerza de gravedad. Durante los meses de gestación la cantidad de sangre aumenta entre un litro y un litro y medio, lo que significa más trabajo y esfuerzo para el cuerpo de la mujer embarazada.

En ese sentido, con el crecimiento del útero aumenta también la presión que se ejerce sobre la vena cava inferior (la vena grande del lado derecho del cuerpo) que a su vez aumente la presión sobre las venas de las piernas por donde regresa la sangre al corazón (en sentido contrario a la gravedad como ya hemos indicado).

A todo esto hay que sumar que el aumento natural de los niveles de progesterona propicia que las paredes de las venas se relajen, propiciando su posible dilatación.

10 consejos para evitarlas o mitigarlas

1. Controla tu peso: No se trata de estar delgado o de no coger peso, sino de mantenerte saludable durante cada etapa del embarazo. Para ello tus mejores aliadas serán las frutas y las verduras que te aportarán además vitaminas y nutrientes.

2. Evita hábitos nocivos: Fumar o beber alcohol agravan los casos de várices propiciando su aparición. Otro hábito que hay que evitar es tomar el sol de forma directa.

3. Realiza deporte: Desde caminar 20 minutos al día a un ritmo aceptable, hasta practicar otros deportes como la natación o el yoga. Debes adaptar el ejercicio a tu nueva situación y procurar mantenerte activa para propiciar una buena circulación sanguínea.

4. Mantén los pies en alto: Como hemos explicado la sangre ha de subir hasta el corazón luchando contra la fuerza de gravedad, así que lo mejor que podemos hacer es ayudar a nuestras piernas colocándolas en alto, así el esfuerzo será menor. Otras recomendaciones posturales son: no mantenerte en la misma postura más de una hora y no permanecer sentada con las piernas cruzadas.

5. Duerme del lado izquierdo: En tanto que la vena cava inferior se encuentra en el lado derecho, durmiendo sobre el izquierdo conseguimos aliviar, en parte, la presión sobre ella y, en consecuencia, sobre las venas de los pies y de las piernas.

6. Utiliza medias especiales: En las farmacias hay medias especiales para aliviar las várices o prevenir su aparición. Se trata de pantys compresivas que ayudan a mejorar la circulación.

7. Baños de contraste: En la ducha puedes hacerte baños de contraste en sentido ascendente. Se trata de alternar agua templada con agua fría, terminando con la fría. Estos cambios de temperatura producen que las venas se dilaten y contraigan como si hicieran ejercicio. No debes utilizar nunca agua muy caliente.

8. Adiós a los tacones: Los tacones no permiten el movimiento natural de los músculos de la pierna por lo que limitan la buena circulación. Lo que sí puedes utilizar son unas pequeñas cuñas que alivien la presión en los lumbares.

9. Ropa cómoda: Utiliza ropa holgada y cómoda que haga que tu cuerpo se sienta bien, especialmente en el caso de la ropa interior. Procura que no te apriete en la cintura, en las ingles o en torno a los senos.

10. Masajes: Puedes utilizar gel refrescante, si bien no has de usar pomadas medicamentosas sin prescripción médica. Se trata de masajear las piernas desde el tobillo hacia el muslo con movimientos circulares para mejorar la circulación. Si lo prefieres utiliza tu hidratante habitual.

Recuerda que las várices deben ser controladas por tu médico de cabecera y por los especialistas ya que es posible que, si son considerables, tengas que adoptar algún tipo de precauciones para el trabajo de parto o para los días posteriores, como el uso de medias especiales. Además, será tu médico quien valore la necesidad, en su caso, de tratamiento farmacológico.

Con información de mujerhoy.com