Publicado el 05 de jun de 2013 10:56 am |

  comentarios

Foto: Noticias24 / Archivo

(Caracas, 05 de junio. AVN) – El Ministerio para la Salud ratificó el llamado a la población venezolana para evitar cualquier tipo de depósitos de agua en sus hogares, a fin de prevenir el dengue.

El director de Epidemiología de la referida cartera ministerial, José Manuel García, hizo énfasis en la necesidad de tomar esta medida de manera conjunta entre las comunidades.

El dengue es una enfermedad infecciosa, transmitida por un mosquito, el Aedes Aegypti, que genera la inoculación del virus, tras picar a una persona enferma y luego a otra sana. El mosquito se reproduce en la medida en que más charcos y depósitos de agua limpia tenga a disposición para poner sus larvas.

“Tener depósitos de agua permite la reproducción del mosquito, que es el origen de la enfermedad y la forma en que se transmite”

Tener depósitos de agua permite la reproducción del mosquito, que es el origen de la enfermedad y la forma en que se transmite, por lo cual la mayor insistencia es que cada uno de los hogares esté libre de depósitos de agua para eliminar los criaderos y la posibilidad de que el mosquito se reproduzca”, explicó el funcionario.

Durante una entrevista en el programa Contrastes, que transmite Venezolana de Televisión, García recordó que el dengue se presenta de varias formas.

Una de ellas es el dengue leve, inclusive asintomático, en el que no se presentan síntomas. Sin embargo, hay otras formas de presentación, que son los tipos muy leves y el hemorrágico”, destacó.

Los síntomas del dengue se empiezan a notar entre los cinco y ocho días después de la picadura y pueden durar de tres días a una semana

Existen cuatro serotipos del virus del dengue: 1, 2, 3 y 4. La primera vez que una persona es contagiada por cualquiera de estos cuatro virus, adquiere el dengue clásico, que se manifiesta con aumento rápido de la temperatura, escalofríos, dolor de cabeza muy fuerte, dolor en los ojos y musculares y algo parecido a un salpullido en tronco, brazos y piernas.

Estos síntomas se empiezan a notar entre los cinco y ocho días después de la picadura y pueden durar de tres días a una semana.

Una persona que sufre dengue clásico no vuelve a padecer el mismo virus pero sigue expuesta a los demás serotipos, que mutan hacia el dengue hemorrágico.

La persona infectada con dengue hemorrágico también lo somatiza con fiebre repentina y muy alta, que puede durar de dos a siete días, pero además con sangrado en diferentes partes del cuerpo, dificultad para respirar, vómito, alteración en la presión sanguínea, palidez, sudoración y mucho sueño. Este virus puede causar la muerte.

Ante estos cuadros es vital evitar la automedicación, más allá de procurar bajar la fiebre con acetaminofén e ingerir abundante líquido para prevenir la deshidratación, mientras se recurre a un centro asistencial.