DPA: La maternidad surrogada: las luces y sombras de los vientres de alquiler

MADRID (dpa) – La maternidad subrogada o gestación por sustitución, un proceso más conocido como “vientre de alquiler”, ha abierto las puertas a quienes les han fallado otras opciones.

Sin embargo, el vacío legal al respecto en muchos países y las diferencias en la legislación internacional arrojan sombras y desafíos en el cumplimiento de un sueño que no está al alcance de todos.

Aunque es un proceso que cuenta con una historia de miles de años -el primer caso documentado aparece en el Antiguo Testamento unos 2.000 años antes de Cristo- recientemente la ola de famosos que acudieron a él para ser padres lo han convertido casi en tendencia. O al menos, lo han dado a conocer y han reabierto el debate sobre las posibilidades que ofrece y las restricciones que afronta.

O al menos, lo han dado a conocer y han reabierto el debate sobre las posibilidades que ofrece y las restricciones que afronta.

El último famoso en acogerse al proceso fue el actor español Miguel Bosé, que a los 55 años se convirtió en padre de unos gemelos, siguiendo los pasos del cantante puertorriqueño Ricky Martin, que también tuvo unos mellizos en 2008.

Michael Jackson fue otro que hizo realidad su deseo de paternidad solitaria con un vientre de alquiler en 2002, mientras que el británico Elton John y su pareja, el cineasta canadiense David Furnish, anunciaron en enero de 2010 que eran padres de Zachary, nacido de una madre sustituta.

La lista es interminable: la actriz Nicole Kidman y el cantante Keith Urban tuvieron así su segundo hijo, como también la famosa protagonista de “Sex in the City” Sarah Jessica Parker y Matthew Broderick. Incluso la baronesa Thyssen, sin olvidar a la actriz Sharon Stone o su exmarido Dennis Quaid.

Es que esta práctica, tan común en Hollywood, se está abriendo ahora a la población de a pie. Aunque no sin problemas: la gestación por sustitución está permitida en países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, México, Rusia, India o Ucrania, entre otros, pero prohibida en otros como España. Sin embargo, el obstáculo no es insalvable.

En 2005 nació en España Surrogacy Law Office, la primera agencia en territorio español de asesoramiento en derecho internacional para cuestiones de la maternidad subrogada.

Su director, Miguel Ángel Boix Rocamora, había trabajado en Estados Unidos y detectado esa carencia en España, constatando además numerosos fraudes a algunas familias. Su objetivo, ayudar y evitar riesgos, aseguró en entrevista con dpa.

Su empresa ofrece asesoramiento legal y contactos a familias españolas con agencias que se dedican a la maternidad subrogada en Estados Unidos. “Es sin duda el mejor lugar para hacerlo, por la seguridad jurídica plena que allí existe y por motivos culturales, ya que en numerosos estados se habla español”, explica.

Sin embargo, Boix advierte: “Hay estados donde esta práctica es legal, pero en otros está prohibida y en otros no está regulada”. De ahí que haya que hacer todo con mucho cuidado, cumpliendo la ley y atando bien los cabos, para evitar fraudes.

En Estados Unidos existe una libertad empresarial total, incluso de tarifas, lo que permite también mayores posibilidades a quien desee contratar ese servicio, cuyo precio oscila entre los 58.000 y los 200.000 dólares.

Más barata es la contratación en países como India, Rusia o Ucrania, donde también está permitido, pero donde la seguridad jurídica brilla por su ausencia y pueden seguir problemas, explica el experto.

Además, en Estados Unidos los futuros padres firman un contrato donde todo está muy especificado, con numerosas garantías, e incluso pueden conocer a la madre de alquiler, algo no permitido en otros países. “Su aplicación es férrea, de forma que su incumplimiento está durísimamente perseguido”, explica. Además todos los problemas que puedan surgir con los embarazos se cubren con seguros.

De ahí que el proceso de gestación por sustitución se esté abriendo cada vez más a nuevos colectivos. En principio, los clientes son gente con problemas de infertilidad, explica Boix.

Las parejas homosexuales lo utilizan de modo relativamente reciente. Pero hay un tercer nuevo grupo cada vez más en auge: el de las familias monoparentales en las que la mujer no quiere pasar por un embarazo o en las que el hombre renuncia a una pareja sentimental.

Las familias monoparentales en las que la mujer no quiere pasar por un embarazo o en las que el hombre renuncia a una pareja sentimental.

“Se trata de mujeres con una situación laboral complicada o que ocupan altos cargos para quienes un embarazo podría suponer una causa de discriminación laboral y no pueden permitirse una baja por maternidad. Quieren ser madres pero seguir trabajando”, explica.

También hay casos de hombres que simplemente quieren ser padres pero evitar una relación sentimental o matrimonial. “En ese sentido la sociedad está dando pasos agigantados, estamos rompiendo el proceso tradicional de paternidad, de forma que ahora hay tanto madres como padres solteros”.

Los casos son tan variados como la vida misma. “Nuestros primeros clientes eran mujeres solteras que se habían pasado gran parte de su vida cuidando a sus padres enfermos y tras su muerte se habían encontrado solas, a una edad avanzada y sin posibilidad de tener pareja o hijos. Además, había gente que por su edad había quedado ‘desahuciada de los avances científicos’ y de la revolución en el campo de la reproducción asistida”, explica.

Pese a las críticas y cuestionamientos éticos, los mayores obstáculos son legales. El reto principal es conseguir que acepte la paternidad del niño y su nacionalidad en el país de origen de los padres, algo no tan fácil en vista del caos y vacío legal al respecto.

En España, la ley de reproducción asistida prohíbe explícitamente la maternidad subrogada. Pero un litigio en Los Ángeles terminó con una instrucción aprobada por el anterior gobierno socialista en octubre de 2010 por la que se permite la inscripción en el registro civil de niños nacidos por esta técnica en países extranjeros.

Para ello, hay que cumplir sin embargo determinados requisitos: presentar la documentación adecuada y sobre todo, Boix recomienda que el niño sea inscrito a su llegada al país. Además, es necesario constatar que no se violaron los derechos de las partes y que todo tuvo lugar libremente. “Algo fácil si se ha hecho en Estados Unidos, pero no tanto en otros países como India o Ucrania”.

Pese a las posibilidades que ofrece la instrucción de octubre de 2010, Boix considera que no es suficiente e incluso la tilda de “barbaridad jurídica”. Con ella, asegura, “el Estado consagra la supremacía de los ricos contra los pobres”.

En estos momentos “estamos muy atrasados” porque no existe la demanda social suficiente al respecto y porque es necesaria una revolución en la mentalidad, aunque, insiste, se trata de un proceso y de una oportunidad que “no perjudica a nadie”. Las perspectivas de cambio en España son escasas o quedan muy lejos, considera.