Publicado el 26 de ago de 2013 11:00 am |

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(Caracas, 26 de agosto – Reuters).- Imagine una pastilla para perder peso que no sólo le ayude a eliminar algunos kilos, sino que también lo haga sin necesidad de dietas o ejercicio.

En una industria plagada de preocupaciones sobre los efectos secundarios, una compañía privada estadounidense apuesta por un nuevo enfoque para crear el tipo de píldora que pueda terminar siendo el primer fármaco de control de peso con ventas por miles de millones de dólares.

Las pruebas iniciales muestran que Zafgen Inc, encabezado por un ex ejecutivo de Novartis AG, podría tener una ventaja sobre sus competidores, especialmente luego de que su fármaco experimental no haya demostrado grandes preocupaciones sobre seguridad para los usuarios hasta el momento.

Como señala un médico que ayuda a pacientes con obesidad: “Quizás es demasiado buena para ser verdad”.

El medicamento opera enfocándose en el cuerpo y no en la mente.

A diferencia de las terapias rivales que suprimen el apetito, el fármaco de Zafgen, llamado beloranib, está diseñado para hacer que el cuerpo produzca menos grasa y queme el exceso como combustible.

“Esto ocurre en contraste con otros agentes que en realidad sólo afectan el hambre y no restauran efectivamente el equilibrio de la grasa”, dijo a Reuters el presidente ejecutivo de Zafgen, Thomas Hughes.

Incluso si arroja buenos resultados, el fármaco está a años de distancia de llegar al mercado. Sin embargo, la compañía que desarrolla el poderoso medicamento para controlar el peso sin mayores preocupaciones por sus efectos secundarios podría terminar como un “éxito de ventas” si supera ingresos anuales por 1.000 millones de dólares.

Más de un tercio de los estadounidenses son obesos, una condición que puede generar enfermedades cardíacas y diabetes. Un reporte publicado en 2012 por el grupo de presión Trust for America’s Health dijo que el costo de la obesidad al sistema de salud del país puede llegar a los 210.000 millones de dólares al año.

Después de que sus tratamientos recibieran la aprobación a mediados del 2012, Arena Pharmaceuticals Inc y Vivus Inc han estado luchando por conquistar el mercado de pérdida de peso. Pero las ventas han quedado bajo las expectativas.

Algunos analistas culpan a las estrategias de venta. Otros dicen que los médicos todavía no están convencidos de que los posibles efectos secundarios sobre los fármacos para fines dietéticos hayan sido superado por completo.

“Muchos de los fármacos se han enfocado históricamente en trabajar las señales en una pequeña área del hipotálamo”, dijo Kevin Starr, socio de Third Rock Ventures, un inversor en Zafgen.

“Esto está muy cerca de las señales de satisfacción y tristeza. La depresión y los pensamientos suicidas son corregulados por la misma área del hipotálamo”, dijo Starr, cuya firma se especializa en invertir en compañías farmacéuticas innovadoras.

Estos efectos secundarios han generado que una serie de tratamientos sean retirados del mercado, incluyendo la famosa combinación “fen-phen” de fluramina y phertermina, removida en 1997, y Acomplia de Sanofi, cuya venta fue suspendida en el 2008.

En contraste, hasta el momento el beloranib pareció ser más seguro en los ensayos de mediana etapa y no se han reportado incidentes de gravedad. Los efectos secundarios más comunes fueron náuseas, vómitos y alteraciones del sueño.