Publicado el 18 de feb de 2012 8:34 am |

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Foto: Reuters

Taipei, 18 feb (EFE).- El virus de la hepatitis B se contagia “cien veces más” que el VIH pero esta enfermedad se traspasa entre la gente de una forma “silenciosa y a veces mortal”, sin que se dirijan a combatirla los ingentes recursos que se destinan a la lucha contra el sida.

Es por ello que los expertos reunidos en la conferencia anual del Asia Pacífico sobre el Estudio del Hígado (APASL), entre ellos el director del laboratorio de referencia para la hepatitis B de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Stephen Locarnini, han hecho hoy un llamamiento a las autoridades para que se conciencien de la “enorme carga sanitaria” que supone este virus.

La hepatitis B está “repuntando” en Europa, donde el virus se trasmite fundamentalmente mediante las relaciones sexuales

En declaraciones a Efe, Locarnini ha explicado que la hepatitis B está “repuntando” en Europa, donde el virus se trasmite fundamentalmente mediante las relaciones sexuales, al entrar en contacto con la sangre y fluidos corporales de una persona infectada.

Locarnini ha relatado que igual que el VIH está muy extendido en África, la hepatitis B y C son endémicas en algunas regiones de Asia y, de hecho, un 75% de los casos se dan en este continente donde la trasmisión más importante se produce de madre a hijo.

El virólogo ha recordado que los movimientos migratorios están haciendo que se incremente su incidencia, debido al aumento de inmigrantes llegados a España de China, del sur de África, del Magreb y de los países del Este.

En España, se estima que la hepatitis B afecta a 450.000 personas, que ya han sido diagnosticadas, aunque “un número similar están infectadas sin saberlo”.

El doctor Rafael Esteban, jefe del Servicio de Hepatología del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, ha informado a Efe de que la incidencia de la enfermedad estaba en cifras muy bajas, de alrededor del 0,3% de la población, mientras que ahora “estamos en muchas zonas por encima del 1% y este crecimiento se ha producido tan solo en los últimos cinco años”.

Aunque hay una vacuna para prevenir la hepatitis B, la “desinformación” provoca que muchas personas vivan con el virus sin saberlo incluso durante veinte años, en los que va atacando lentamente el hígado hasta producir cirrosis o cáncer hepático sin siquiera dar síntomas en seis de cada diez infectados.

El responsable de la OMS ha informado de que más de 2.000 millones de personas han estado en contacto con el virus de la hepatitis B y aproximadamente 400 millones la han hecho crónica, siendo la causa de cerca de un millón de muertes al año por cáncer de hígado, cirrosis o fallo hepático.

Tanto Locarnini como Esteban se han mostrado partidarios de que las personas con prácticas sexuales de riesgo y las poblaciones inmigrantes se sometan a la prueba de la hepatitis, un sencillo análisis de sangre, a fin de ponerse cuanto antes en tratamiento, detener la progresión de la dolencia y evitar nuevos contagios.

Locarnini ha confesado que la importante lucha contra el Sida es consecuencia de los “poderosos lobbies” que hay detrás de ella, mientras que la hepatitis pasa “casi desapercibida sin ser por ello menos peligrosa”.

Ambos especialistas han hecho alusión a la falta de formación, al componente cultural y también al “estigma” que padecen las personas procedentes de estos países como principales trabas para someterse a la prueba. “El miedo es el peor enemigo”, ha sentenciado el dirigente de la OMS.

No existe cura para la hepatitis B crónica

“Todo lo que tenemos que hacer es un cribado a esa población inmigrante y detectar el problema”, ha reiterado el experto, quien ha insistido en que actualmente los países desarrollados cuentan con todas las herramientas necesarias para enfrentarse a él, tanto preventivas como terapéuticas.

Aunque no existe cura para la hepatitis B crónica, hay terapias disponibles que pueden retrasar la progresión de la enfermedad y el daño del hígado.

Los tratamientos antivirales, como entecavir, han demostrado su eficacia para frenar el desarrollo de la infección y revertir el daño hepático causado por la enfermedad, como han corroborado diversos estudios presentados en APASL 2012.

Por: Almudena Domenech