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BBC Mundo: la bloguera enferma que fotografía la comida que mejora su salud

Lipman comparte sus recetas con 16.000 seguidores en Instagram. Foto: BBC Mundo

Como millones de personas en todo el mundo, Natasha Lipman comparte fotos de lo que come en la red social Instagram. Pero en vez de retratar tortas y comidas en restaurantes elegantes, sus imágenes muestran los brebajes verdes que toma al desayuno y sus sanos tentempiés.

Esta londinense de 25 años de edad se unió a Instagram para llevar un diario visual de los alimentos que ingería, esperando que eso la ayudara a mantener la constancia en su dieta.

Tiene 16.000 seguidores que están pendientes del progreso diario de su régimen alimenticio, que incluye frutas, vegetales, nueces, semillas y granos.

Pero considera que su éxito en la red social se debe a algo que va más allá de sus intrigantes fotos de merengadas y panqueques con chocolate.

“Comparto mi historia personal diariamente. Cuento los altibajos en la vida de una persona que sufre de una enfermedad crónica y que usa la comida para tratar de sanar”.

La dificultad de las enfermedades crónicas

La bloguera utiliza plantas e ingredientes frescos en sus comidas. Foto: BBC Mundo

Lipman nació con el síndrome de Elhers-Danlos, una enfermedad inflamatoria del tejido conjuntivo, que permite la protección y aislamiento de los órganos.

Pero el año pasado desarrolló dos condiciones crónicas más. Una de ellas afecta el sistema nervioso autónomo, lo que genera taquicardia cuando la persona se encuentra en una posición horizontal y cambia a una vertical.

La otra es una intolerancia a la histamina, que le ha ocasionado alergias severas a varios alimentos, entre ellos el tomate.

“Comencé a sentirme mareada, aturdida, tenía una presión en el pecho y sufría de nauseas constantemente”, escribió en la publicación estadounidense Huffington Post para explicar los nuevos síntomas que la aquejaban.

“No me podía levantar sin tener la sensación de que me iba a desmayar. No podía comerme ni media banana sin pensar que iba a morir y que necesitaría días para recuperarme. Daba vueltas en la cama sintiéndome terriblemente mal”, añadió Lipman.

Ya basta

Llegó un punto en el que no pudo seguir trabajando. Tampoco era posible que saliera de su casa.

Los medicamentos que le prescribieron no la ayudaban. Y peor aún, le generaron efectos secundarios desagradables e inusuales desconocidos incluso para los médicos.

Una de las drogas le hizo sentir que le estaban rebanando la piel. Las otras le provocaron alucinaciones.

El 1° de enero de 2014, después de un episodio médico grave, Lipman se hartó de los síntomas y los efectos secundarios y decidió empezar a analizar el papel que la comida podría tener en su recuperación.

“Los alimentos frescos tienen que ser beneficiosos para mi salud. Voy a dejar de comer cosas que no son naturales a ver qué pasa“, se dijo después de pasar meses investigando en internet.

Eliminó de su menú la carne, los lácteos, el gluten, el azúcar refinada y todos los productos procesados. Los sustituyó por comidas preparadas a base de plantas, particularmente las que llevaban jengibre que, se dice, tiene propiedades que permiten aliviar el dolor.

Camino a la recuperación

La joven de 25 años sufre tres enfermedades crónicas. Foto: BBC Mundo

Lipman cuenta que, en meses, había mejorado tanto que podía cumplir con un trabajo a tiempo completo desde su casa y podía comer sin repercusiones.

Algunos seguidores de Instagram tratan de imponerle una dieta de alimentos crudos como la cura definitiva, pero la joven piensa que evangelizar con regímenes específicos es peligroso.

“No comparto nada a menos que lo haya investigado y yo misma lo haya probado. Nunca le diría a nadie que hay una manera correcta de hacer las cosas. El que una persona haya leído algunos de mis comentarios no quiere decir que entienda mis condiciones de salud y la complejidad de las reacciones químicas que son únicas en cada uno de nosotros”.

A medida que Lipman empezó a sentirse mejor, redujo las medicinas que se estaba tomando progresivamente. En este momento, no toma ninguna, pese a que ha sufrido algunas recaídas.

Recorrido propio

La bloguera resalta que su experiencia es personal y que no aboga para que otras personas abandonen sus medicamentos.

“Las drogas ayudan a muchas personas. Si no hubiera sido por ellas, el año pasado, en un momento específico, ni siquiera habría podido pararme. Era lo que necesitaba en ese instante”.

La londinense dice que muchas personas que conoce en la vida “real” consideran que su dieta es bastante rara. Por esa razón, dice, hacer amigos en Instagram ha sido una de las mejores cosas que le han pasado.

“Entrar en contacto con gente que piensa de manera similar es maravilloso. Además, me ayuda a no tener que aburrir a mi familia hablando de mi comida todo el día”.


Por: Emma Tracey / BBC Mundo

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