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Conoce el placer sexual oculto que pocos hombres se animan a experimentar

Foto: Archivo

(Caracas, 14 de junio. Noticias24).- Los chats difundidos entre Diego Latorre y Natacha Jaitt despertaron una serie de debates. No solo aquellos que giran en torno a la infidelidad y a los comportamientos de las personas, sumado al derecho a la intimidad que muchas veces se rompe en las redes sociales, sino a detalles sexuales que en ellos se exponen.



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Aquí, se exhiben los mitos y las creencias que giran alrededor a la estimulación anal, que no es otra cosa que una experiencia erótica en la cual se incluye al cuerpo en toda su dimensión (física y emocional). Esta variante puede despertar placer, resistencia o rechazo, siendo el ano una de las zonas erógenas que más carga simbólica tiene desde el punto cultural y social.

“Para las mujeres, el sexo anal puede ser un indicador de sumisión, de ser tomada por el otro como demasiado liberal o con vasta experiencia sexual. Para los hombres, el mito de la homosexualidad es un imperativo que les impide aventurarse en los placeres traseros. Sin embargo, la fisiología con sus mecanismos benéficos le está ganando la batalla a los preconceptos”, detalló Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

El sexo anal es un tema tabú entre los hombres heterosexuales

En estos tiempos de cambio, en el que las prácticas heterosexuales van incorporando variantes antes muy resistidas, el sexo anal está siendo una alternativa cada vez más buscada en el juego erótico. Es posible que no se dé desde el principio de la relación: requiere de conocimiento previo, de una buena comunicación y de una “apertura mental” para dejar de lado los temores. Otras veces no es necesario decir lo que gusta. Los cuerpos con sus acciones comunican las preferencias por ciertas prácticas sexuales y hay que aprender a leer esos mensajes.

Los hombres aún se resisten a esta práctica por “temor a ser homosexuales”. “Cuando desmitifican el tema se entregan con más libertad y menos complejos. La heterosexualidad, poco a poco, se abre a nuevas experiencias, con menos inhibiciones y creencias erróneas. Hay mucho camino por recorrer para que el sexo se libere de esos imperativos externos y dé vía libre al placer”, indicó el especialista.

Los juguetes sexuales pueden ayudar a comenzar una nueva práctica sexual

Ghedin explicó que: “el punto g en el hombre es una zona que corresponde con la cara posterior de la próstata y se accede a él por el ano/recto. También la estimulación externa del periné (la región entre los testículos y el ano), al presionarla estimula la zona del punto g. El ano es una zona erógena por la rica inervación que posee, por lo tanto el contacto con la zona despierta sensaciones placenteras”.

Con información de Infobae.