Publicado el 10 de nov de 2012 9:16 am |

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GUSTAVO IZUS/JENNIFER HENNEBERT / AFP

LA PAZ, 09 Nov 2012 (AFP) – Eucalipto como expectorante, “cola de caballo” para los riñones, “uña de gato” para el sistema inmunológico, alfalfa para hemorragias, coca contra la diabetes y la próstata, son ejemplos de algunas de las 30 plantas que el gobierno de Bolivia pretende estudiar con fines científicos.

“La riqueza de plantas de Bolivia es enorme, tenemos unos 3.000 tipos. De todos esos, vamos a estudiar unos 30, los más usados, para conocer sus reales propiedades para una industrialización”, explica a la AFP Freddy Ayala, responsable de Medicina Tradicional del Servicio de Salud de la Gobernación de La Paz.

El uso de plantas con motivos medicinales es una costumbre ancestral en Bolivia, principalmente por su accesibilidad y precios bajos

La Gobernación de La Paz y el Ministerio de Salud han decidido emprender una investigación sobre las propiedades de las plantas y de los jarabes, menjunjes o ungüentos que se fabrican de manera artesanal y se venden al por menor sin control sanitario.

La presencia del indígena Evo Morales en la presidencia de Bolivia ha impulsado todo un proceso “de revalorización de nuestras costumbres, de nuestras plantas medicinales que nos han dejado nuestros abuelos”, agrega el funcionario.

El uso de plantas con motivos medicinales es una costumbre ancestral en Bolivia, principalmente por su accesibilidad y precios bajos frente a medicinas de marcas occidentales, debido a la fuerte cosmovisión naturista del país.

Bolivia está dividida esencialmente en tres zonas geográficas: los Andes (alrededor de los 3.000 metros sobre el nivel del mar), los valles (entre los 3.000 y 1.500 metros) y los llanos (entre los 1.500 y 400 metros), donde se encuentran plantas de todo tipo.

“Queremos estudiar para conocer científicamente sus propiedades y cuáles son sus beneficios, buscamos un reconocimiento científico”, agrega Ayala, un médico naturista aymara de 42 años y ahora una autoridad pública.

Las plantas, usos y producción

Las principales plantas identificadas por la Gobernación de La Paz son: albahaca como digestivo, la alcachofa contra el colesterol, el boldo para contrarrestar cálculos biliares, la manzanilla anti-dolores estomacales, el anís contra los cólicos, el algarrobo para combatir el asma, el aloe para sanar las úlceras estomacales.

También están el “lampazo” (raíz) como diurético; la “caléndula” (hierba) contra los dolores musculares; la “wira-wira” (planta herbácea) para combatir infecciones respiratorias o la “chilka” (planta) para dolores reumáticos.

Muchos de esos recursos naturales se venden al por menor en calles de casi toda Bolivia. Frecuentemente son extractos, procesados artesanalmente, en jarabes o pomadas. También se venden en su estado natural y se usan en infusiones o son hervidas.

Sin embargo, casi todos los productos fabricados están vetados en farmacias, pues su composición no tiene reconocimiento del Ministerio de Salud. Sólo el “jarabe hepatobiliar”, hecho de alcachofa y boldo, por la empresa artesanal “Kollasuyo”, obtuvo hace pocas semanas su registro sanitario, el primero de su tipo.

“Lampazo” (raíz) como diurético; la “caléndula” (hierba) contra los dolores musculares; la “wira-wira” (planta herbácea) para combatir infecciones respiratorias o la “chilka” (planta) para dolores reumáticos.

La hoja de coca figura como producto estrella, explica a la AFP Prudencio Ticona, médico naturista y dueño del laboratorio artesanal “Ingacoca”, ubicado en la ciudad andina de El Alto, vecina de La Paz, a unos 4.000 metros de altitud.

Allí produce una decena de jarabes, a base de la milenaria planta, para combatir -dice él- la tos, el asma, la diabetes, las úlceras y la gastritis. Tiene menjunjes para el riñón, el hígado y la próstata. Incluso ungüentos para hemorroides y un champú para cabello seco, graso o maltratado.

En su empresa se venden recipientes plásticos de 250 cc en 15 bolivianos (unos 2 dólares) y de 500 cc en 25 bolivianos (unos 3,5 dólares). Su empresa hace hervir las plantas, las seca y hace el trasvase entre varios recipientes, un proceso que dura de una a dos semanas.

“Tenemos un conocimiento adquirido de nuestros abuelos que usaban plantas para curar enfermedades, pero también hacemos investigación, estudiamos sus propiedades y estudiamos libros de cómo curar naturalmente”, explica Ticona.

Él reconoce que uno de los problemas de estos productos es el de no ser reconocidos por el Ministerio de Salud. “Nosotros queremos que el gobierno nos ayude, que se estudien las propiedades de las plantas, para que su venta sea masiva”, agrega.

“El uso de plantas como fines medicinales es para cuidar el medioambiente, para ver en la naturaleza una aliada contra las enfermedades”, explica por separado Nelzy Moscoso, quien tiene una tienda de venta en el corazón comercial de La Paz, donde expende su producto estrella: “crema de perejil”, como exfoliador de piel.