Publicado el 30 de nov de 2012 6:26 pm |

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Foto: AFP

(Washington, 30 de Noviembre. AFP).- La vejez llega más rápido y pega más duro a las personas infectadas con VIH, un hecho que el activista por la salud en la vejez Ron Swanda, que convive hace más de dos décadas con el virus, conoce demasiado bien.

Video: AFP, 18 de noviembre de 2012

Swanda, de 66 años, que fue diagnosticado con VIH en 1989, toma seis medicamentos diferentes para tratar una letanía de dolores físicos asociados al envejecimiento con el virus, desde enfermedades cardiovasculares a depresión.

El activista hizo un balance, al tiempo que se acerca el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, que se celebra el 1º de diciembre, del largo, tortuoso y a menudo desgarrador curso de su vida desde el momento en que fue diagnosticado con el virus, hace más de dos décadas.

Él sabe que tiene la suerte de estar vivo, ya que ha perdido a muchos seres queridos por el sida, síndrome causado por el VIH con el paso de los años.

“El número de personas que murieron todavía me rompe el corazón. Muchos amigos cercanos aquí en el Distrito de Columbia (Washington DC), en Nueva York y en otras partes del país fallecieron”, dijo Swanda.

Y mientras que los tratamientos antirretrovirales disponibles desde 1996 hicieron que el diagnóstico de VIH, que era hasta el momento una sentencia de muerte, se convirtiera en el comienzo de una enfermedad crónica pero manejable, Swanda dijo que los efectos a largo plazo de convivir con el virus, y con los medicamentos que lo mantienen bajo control, todavía no se han podido aliviar.

Anthony Fauci, un reconocido experto en tratamientos para el sida, dijo que “la buena noticia es que las personas que están infectadas con VIH, (al tratarse) con medicamentos antirretrovirales, su esperanza de vida se está acercando a la normalidad”.

Por otra parte, dijo que los médicos han notado que muchas enfermedades usuales de la vejez “tienden a ocurrir con una mayor frecuencia en personas que han estado infectadas con VIH durante un largo período de tiempo”.

El virus parece poner al sistema inmunológico a funcionar a toda marcha, y “cuando el sistema inmunológico está activado crónicamente, esencialmente todo el tiempo, eso lleva al perjudicial proceso de potenciar el proceso de envejecimiento”, explicó el doctor, quien dirige el Insituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), el centro de salud federal encargado de la investigación sobre el sida.

Foto: AFP

Hacia afuera, Swanda, en buen estado y delgado, es la imagen viva de la salud. Pero el activista gay, que trabaja en Washington con otros hombres mayores infectados con VIH, dijo que se siente mayor de lo que es en realidad.

“Por ejemplo, tengo cataratas a los 66 años. Mi madre tuvo cataratas cuando tenía 76″, explicó Swanda, voluntario de la Asociación Nacional de Personas con Sida.

También sufre de presión alta, está transitando las primeras etapas de problemas cardíacos y osteoporosis, y fue diagnosticado con síntomas “pre-diabéticos”.

La depresión también parece ser un problema habitual entre aquellos que conviven con VIH.

“Creo que casi todo el mundo con VIH toma medicamentos antidepresivos de algún tipo”, dijo Swanda.

Mientras tanto, las drogas antirretrovirales de las que depende Swanda para mantener al virus a raya cuestan unos exorbitantes 1.800 dólares por mes. Aunque el seguro de salud cubre el 90% del costo, él debe poner 4.700 dólares de su bolsillo por año.

El alto precio parece ser solo uno de los costos asociados a tomar estos poderosos medicamentos durante décadas, dijo Swanda.

El activista también sufre de colesterol alto, un conocido efecto colateral de la medicación antirretroviral contra el VIH.

“Los antirretrovirales hacen que tu colesterol suba, así que tomas medicación contra el colesterol”, explicó, pero eso trae sus efectos secundarios propios.

“Empecé a tomar (medicación) contra el colesterol a (una) edad relativamente joven… y hay efectos colaterales por eso, (por ejemplo) deterioro muscular”, dijo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos informaron que para el año 2050, cerca de la mitad de personas con VIH tendrán 50 años o más, y que un número creciente de personas están adquiriendo el virus cuando son mayores de 50.

“En Estados Unidos están comenzando a hacer más investigación sobre el uso de los antirretrovirales a largo plazo. La mala noticia es que hay un largo camino por recorrer” para entender qué le hacen los medicacamentos al cuerpo, dijo Swanda, agregando que los efectos de las drogas en las personas mayores no han sido estudiados de manera exhaustiva.

Swanda espera que la investgación de estos temas le permita a los futuros infectados con VIH envejecer con más calidad de vida.

Su activismo también está motivado por la memoria de amigos infectados con VIH que, a diferencia de él, no tuvieron la suerte de llegar a envejecer.

“Ellos se han ido, yo estoy aquí, y es la razón por la cual soy un activista”,