Publicado el 11 de dic de 2012 4:33 pm |

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Foto: Imagen referencial. (Foto Archivo)

(Barcelona – España, 11 de diciembre. EFE) El descubrimiento de una forma usada por el mosquito de la malaria para alimentarse puede abrir la puerta al diseño de una nueva generación de fármacos anticoagulantes y en el futuro contribuir a combatir la enfermedad, según un estudio realizado por un grupo de investigadores.

La investigación, dirigida por científicos portugueses, ha contado con la participación de investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) y del Hospital de Sant Pau de Barcelona, y ha sido publicada en la revista PNAS.

El descubrimiento también podría ayudar en un futuro en la lucha contra la propagación de la malaria, informó hoy el IMIM.

La anophelina es una sustancia que juega un papel esencial en la nutrición de un número importante de parásitos

La investigación, liderada por el Instituto de Biología Molecular y Celular de la Universidad de Oporto (Portugal), descifró por primera vez el mecanismo por el cual una sustancia llamada anophelina se une a una enzima, la trombina, implicada en el proceso de coagulación sanguínea.

Los investigadores creen que este descubrimiento abre la puerta, por un lado, al diseño de una nueva generación de fármacos anticoagulantes con un funcionamiento totalmente diferente al actual y, por otro, a la lucha contra la propagación de la malaria diseñando inhibidores de esta sustancia.

La anophelina es una sustancia que juega un papel esencial en la nutrición de un número importante de parásitos como los mosquitos Anopheles, los causantes de la malaria, o los murciélagos vampiro.

Éstos necesitan alimentarse de sangre fresca e impedir que se coagule durante su ingesta y, para ello, usan potentes inhibidores del proceso de coagulación que afectan principalmente a la trombina.

Los investigadores han descubierto que “la anophelina bloquea la trombina de una forma novedosa y distinta a otras sustancias: es como la llave que entra en la cerradura de una puerta salvo que en este caso la llave entra por el otro lado”, explicó el investigador Ricardo Gutiérrez Gallego, miembro del grupo de Bioanálisis del IMIM.

La formación de coágulos es un mecanismo complejo que tiene como finalidad prevenir el sangrado tras sufrir un daño, pero también la formación de coágulos puede desencadenar un infarto de miocardio o cerebral, y en estos casos la administración de anticoagulantes es fundamental.

En el estudio, que duró tres años, participó también el European Synchrotron Radiation Facility (ESRF) de Grenoble (Francia) y fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y por la Fundaçao para Ciencia e a Tecnologia de Portugal.