Publicado el 01 de ene de 2013 7:01 pm |

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Foto: Composición Noticias24

(Caracas, 1 de enero. Noticias24).- La fiebre de los zombis ha tomado al mundo por asalto, desde la exitosa serie The Walking Dead hasta las marchas anuales que se hacen en distintos lugares del mundo. La fascinación por estos monstruos es enorme y aunque obviamente no existen, en la naturaleza hay ejemplos de parásitos que infectan y controlan a sus huéspedes.

David Hughes, profesor de Entomología y Biología en la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, estudia escenarios zombi en la vida real de las hormigas. “Cada organismo que observamos tiene su propio parásito, pero solo una pequeña proporción de ellos ha evolucionado hasta lograr este truco cruel de manipular el comportamiento del huésped que infectan”, dijo.

“El hongo las hace mantenerse colgadas (de la hoja) incluso después de que están muertas”

Los parásitos pueden vivir en el cerebro o los tejidos musculares y eso puede llevar a algunos comportamientos extraños. Hughes estudia a los hongos ophiocordyceps que existen en Tailandia y cuyas esporas atacan la piel de las hormigas carpinteras. Toma entre 12 y 18 horas que la espora de los hongos crezca en la piel de una hormiga.

A causa de la infección, la hormiga afectada abandona su nido y puede “caminar erráticamente en todo el bosque durante un par de horas”, dijo Hughes.

Luego, la hormiga se cuelga de cabeza de una hoja para morir, lo cual tarda aproximadamente seis horas. “El hongo las hace mantenerse colgadas (de la hoja) incluso después de que están muertas”, dijo Hughes. De la cabeza del cadáver de la hormiga brotan más hongos, que emiten esporas, infectando más hormigas. El fenómeno también le ocurre a hormigas en Brasil y Alemania.

Otros ejemplos son los gusanos gordianos, que infectan a los grillos y les ocasionan mucha sed, hasta que mueren y el gusano se aparea con otros de su especie. Las ratas también exhiben un comportamiento autodestructivo cuando son afectados por el toxoplasma, perdiendo el miedo a los gatos y no corren cuando intentan atraparlas. Es el plan del parásito, que el gato se coma a la rata y se infecte de toxoplasma.

Incluso los humanos pueden verse afectados por el toxoplasma, en la mayoría de los casos el sistema inmunológico protege a la persona, pero la infección podría causar efectos en la personalidad. Además, una mujer embarazada podría trasmitirla a sus hijos causando ceguera o discapacidad mental.

Este parasito podría afectarnos sin darnos cuenta, pues según una controversial investigación los altos niveles de toxoplasma gondii podrían estar relacionados con la neurosis.

Con información de CNN