Publicado el 02 de ene de 2013 6:58 pm |

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Foto: Ken Bohn / AFP

(Caracas, 02 de enero – BBC).- Cientificos chinos de la Universidad Agrícola de Nanjing han descubierto en el torrente sanguíneo del panda un poderoso antibiótico, capaz de matar bacterias y hongos. Por esta razón estos especialistas expresaron que la sangre de este animal podría salvar a la humanidad de enfermedades.

Actualmente los cientificos han descrito superbacterias resistentes a los farmacos, por lo que sus descubridores aseguran que esta podría ser la base para el nacimiento de una nueva generación antibacteriana.

Tras analizar el ADN del panda gigante, los investigadores encontraron el compuesto, denominado cathelicidin-AM, el cual “mostró una potencial actividad antimicrobiana contra un amplio espectro de microorganismos, incluyendo bacterias y hongos, en sus versiones estándar como en cepas resistentes a los medicamentos”, dijo el doctor Xiuwen Yan, a cargo de la investigación.

El cathelicidin-AM es un compuesto antibiótico liberado por el sistema inmunológico de este tipo de oso en estado salvaje, para protegerlos de infecciones.

“Los antimicrobiales de códigos genéticos juegan un importante rol en la inmunidad innata contra microorganismos nocivos”, señaló el investigador.

El duro camino de la conservación

La especie estuvo a punto de extinguirse y hoy existen alrededor de 1.600 especímenes en estado salvaje.

No hay que preocuparse. Los animales no serán ratones de laboratorio ni se les succionará la sangre para producir el antibiótico. Los científicos lograron sintetizar artificialmente el componente en el laboratorio, a través de la decodificación de los genes, produciendo una molécula conocida como un péptido.

La idea es desarrollar la sustancia, como un nuevo medicamento contra superbacterias o como antiséptico para limpiar superficies y utensilios.

Pero la sangre del panda no lo ha dicho todo todavía. Los investigadores creen que aun quedan compuestos por descubrir en el genoma del panda.

Tras la destrucción de los bosques de bambú en China y el sudeste asiático –hábitat natural de los pandas-, el número de estos animales se ha reducido considerablemente.

Y a pesar de las grandes sumas invertidas en proyectos de conservación, no les gusta aparearse o criar en cautiverio, y además las hembras sólo entran en celo una vez al año.