Publicado el 21 de ene de 2013 5:37 pm |

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Foto: Diario Femenino

(Caracas, 21 de enero – Noticias24).- Muchas personas suelen reprimirse ante ciertas situaciones, por considerarse tímidas o calladas, o simplemente por vergüenza, pues la verdad todo converge en un temor desmedido a la reacción a los demás.

Dejar de hacer cosas por miedo a una respuesta, pudiera paralizarnos y evitar ver lo que somos capaces de obtener y ser en un determinado momento. Sabemos que no es tarea fácil, pero valdría la pena intentarlo más cuando se trata de un crecimiento personal como individuos capaces y responsables de cada una de nuestras acciones.

Este tipo de inseguridad aparece cuando estamos demasiado preocupados en lo que diga la gente o lo que piensen, y eso denota baja autoestima. A pesar de que en muchas ocasiones todos nosotros hemos sentido vergüenza en un determinado momento, se vuelve perjudicial cuando ocurre todo el tiempo.

Las personas que más sufren este sentimiento son aquellas que han sido educadas para seguir las estrictas convenciones sociales, algo que acaban llevando hasta el extremo y que les quita la seguridad en sí mismas.

Cómo superarlo

Lo primero es saber distinguir entre las cosas que no nos parecen adecuadas y aquellas que consideramos no son adecuadas para los demás. Regirte por tus propias normas de conducta es la clave para vencer la vergüenza. Por supuesto no estamos hablando de transgresiones legales, sino de transgresiones sociales, donde tú decides cómo vives tu vida y cómo te comportas. Siempre desde el respeto a los demás, habla como quieras y di lo que sientes, viste como más te guste, come lo que quieras, baila, canta y ríe cuando te apetezca y sobre todo, no reprimas ningún sentimiento que salga del corazón.

Por lo general, la vergüenza es un sentimiento adquirido en la infancia, porque lo que es muy complicado eliminarlo y, en los casos, más extremos, se necesitará la ayuda de un profesional.

No todos están dispuestos a pagar el precio de “hacer el ridículo” y eso es aceptable, pero jamás los extremos han sido beneficiosos para nadie. Atreverse de vez en cuando analizando quizás con conciencia los pro y los contra de nuestras acciones podremos arriesgarnos a conocernos más a fondo y conocer a quienes nos rodean.

Con información de Diario Femenino