Publicado el 22 de ene de 2013 5:22 pm |

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Foto: El Confidencial

(Caracas, 22 de enero – Noticias24).- Todos los lunes, o comienzo de año, miles de personas se unen al propósito de comenzar una nueva dieta, milagrosa por demás, que libere muchos kilos con poco esfuerzo y en tiempo record. Expertos en la materia siguen advirtiendo los peligros a los que se exponen ante estos planes no supervisados.

Es posible que todas esas dietas “relámpagos” ayuden a disminuir medidas, pero lejos de mejorar su salud pueden empeorarla de manera irreversible y dejarlo en bancarrota.

A continuación los peores regímenes para adelgazar:

1. La famosa dieta de la sopa de repollo: La misma consiste en sustituir el desayuno y la cena, por la sopa de verduras con repollo. Esta promete bajar entre 5 y 7 kilos en una semana. Esta dieta no puede extenderse por más de una semana, y su efecto rebote es iminente, por lo que al prohibirte otros alimentos es probable que desees probarlos en cuanto termines la tortura.

2. La dieta Twinkies: En 2010, Mark Haub, profesor de nutrición de la Universidad Estatal de Kansas, se sometió a una dieta basada principalmente en la ingesta de Twinkies, dulces de chocolate rellenos de crema y compuestos en un 42% por azúcar, un 21% de carbohidratos y un 11% de grasas. Aunque solo uno de estos bollos contiene el 13% del aporte de grasas saturadas recomendado al día, el profesor Haub estuvo 10 semanas tomando uno de ellos cada tres horas. Para no hacer la dieta demasiado aburrida, añadió a ésta paquetes de Oreo, bolsas de Doritos y otros snacks comprados en tiendas de conveniencia. Su intención era enseñar a sus alumnos que, a la hora de perder peso, lo único que importa es la cantidad de calorías consumidas y no el valor nutricional de estas. En las diez semanas que duró la dieta, Haub logró perder 12 kilos.

A pesar de la fama generada por esta dieta, sus detractores argumentaban que no está nada claro que todas las calorías valgan lo mismo, y pese a que esto no importara, una dieta saludable tiene que ser siempre variada. Comer sólo productos como estos, repletos de grasas saturadas, azúcares, y carbohidratos, no sólo es contraproducente, además es peligroso para la salud.

3. La dieta Dukan: La reina de las “dietas milagro”, una invención del médico francés Pierre Dukan, es quizás la más popular de esta lista y una de las más peligrosas. Según la página oficial del francés, “el método Dukan propone adelgazar de forma natural, con un regreso a los alimentos fundadores de la especie humana, los alimentos de los primeros hombres, los cazadores-recolectores, las proteínas y verduras”. En resumidas cuentas, se basa en la eliminación de los hidratos de carbono de nuestras comidas, priorizando, en cambio, la ingesta de proteínas.

En este caso, la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas emitió un comunicado de consenso, cuando la dieta empezó a popularizarse, en el que afirmaba que “el método del Sr. Dukan es fraudulento e ilegal, no sirve para adelgazar y, además, supone un riesgo para la salud”. Este tipo de dietas hiperprotéicas (la dieta Atkins también entraría en este grupo), pueden provocar sobrecargas en los riñones, que se ven obligados a trabajar más de lo que deberían, y disparan el colesterol.

4. La dieta OMG: acrónimo de Oh my god! (“Oh, Dios mío”, en español), se popularizó de la mano de Venice A. Fulton, seudónimo bajo el que se esconde el entrenador personal Paul Khanna. Entre otras muchas cosas, la dieta invita a saltarse el desayuno, tomar duchas de agua fría, beber café solo sin azúcar antes de hacer deporte o evitar la fruta. Todo para que las incautas que caigan en ella (está dirigida principalmente a las mujeres) adelgacen “más que todas sus amigas”.

Este régimen incluye todos los consejos que suelen compartir las chicas anoréxicas en su camino hacia la autodestrucción. Todos los nutricionistas pusieron el grito en el cielo tras conocer la publicación del libro, pero aún así se convirtió en un bestseller.

5. La dieta desintoxicante: se pusieron de moda en EEUU a mediados de la década de los 70 y desde entonces han resurgido intermitentemente en todo el mundo y bajo diferentes versiones. La base de todas estas dietas consiste en “purificar” nuestro organismo alimentándonos durante una semana sólo a base de zumo de limón (en algunas versiones, también se hace con manzana) al que se le añade pimienta de cayena o sirope de arce, entre otros. Sus seguidores aseguran que esta dieta, que básicamente se basa en el ayuno extremo, sirve para que el cuerpo elimine las toxinas y las grasas sobrantes y, aunque es peligrosa si se realiza a largo plazo, es saludable hacerla una vez al año.

No sólo es peligroso a largo plazo (o más bien mortal), además tiene importantes consecuencias sólo en la primera semana. Según han constatado numerosos dietistas, un ayuno como el que propone esta dieta puede causar fatiga, nauseas, mareos y deshidratación, sólo en los primeros días, además de hacer que nuestro cuerpo desprenda un hedor insoportable. Por supuesto, perderemos unos cuantos kilos, pero lo más probable es que los ganemos en cuanto dejemos la dieta, algo que, dado su dureza, haremos enseguida.

6. La dieta de la cafetería: en 1989 un grupo de investigadores de la Universidad de Barcelona se propuso experimentar en laboratorio la peor de las dietas posibles, para entender el efecto sobre la salud de una alimentación a base de azúcares, grasa y carbohidratos, no muy distinta a la que llevan algunas personas. Los científicos elaboraron unas galletas en las que se mezclaban aros de cereales azucarados, perritos calientes, galletas de mantequilla de cacahuete, Doritos sabor a queso, o cortezas de cerdo, y se las dieron a comer a un grupo de ratones, que encontraban éstas irresistibles.

Aunque se trata de una dieta experimental, la dieta de la cafetería sirve para entender los efectos que una mala alimentación tiene en nuestra salud y desde que se diseñó, hace ya 28 años, ha servido para comparar el efecto de una u otra dieta, siendo esta, por consenso, la dieta que más engorda y la que tiene un mayor impacto negativo sobre todo los aspectos de nuestra salud. La dieta de la cafetería demostró, además, lo adictivas que son este tipo de comidas, al menos en los ratones, que no podían dejar de comer las galletas aunque estuvieran dejándoles en un estado deplorable.

Con información de El Confidencial