Publicado el 26 de ene de 2013 11:25 am |

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Foto: Dreamstime

Davos (Suiza), 26 ene (EFE).- El estadounidense Marc Dybul, nuevo director del Fondo Mundial de Lucha contra la Tuberculosis, la Malaria y el VIH-Sida, asegura que el mundo tiene, por primera vez, la capacidad de controlar la expansión de estas enfermedades, y no la va a desaprovechar.

“Lo que realmente es excitante -y es por lo que quise unirme al Fondo-, es que hasta ahora no hemos sido capaces de decir esto: se puede vencer a estas tres enfermedades”, afirmó Dybul en una entrevista concedida a Efe en el marco del Foro Económico de Davos.

Dybul asumió el cargo este lunes por un periodo de cuatro años, en los cuales quiere centrarse en dominar tres de las enfermedades más mortíferas y que a más personas afectan en el planeta.

“Tenemos los avances científicos de los últimos dos años y la experiencia de la institución (el Fondo) de la última década, que nos da el conocimiento para poder controlar completamente estas tres enfermedades”, indicó.

El Fondo Mundial de Lucha contra la Tuberculosis, la Malaria y el VIH-Sida nació en 2002 como un ente independiente de Naciones Unidas creado para financiar programas -tanto públicos como de organismos privados y de ONG- de lucha contra tres de las mayores “epidemias” del mundo.

Dybul fue elegido el pasado noviembre, tras un proceso de elección secreto, pero que puso fin a más de un año de “anormalidad” en el que la gestión de la institución fue asumida interinamente por el exbanquero colombiano Gabriel Jaramillo, tras sustituir a quien la había dirigido en los últimos años, el francés Michel Kazatchkine.

Un crecimiento exponencial en dinero y en personal para gestionar la institución motivó un descontrol que llevó a que en 2011 la entidad descubriera y revelara que se habían detectado malversaciones de fondos en cuatro países, Mali, Mauritania, Zambia y Yibuti -dinero que aún no se ha recuperado completamente-, además de una mala gestión en varios otros.

Jaramillo asumió alertando que sólo iba estar al frente un año, que pasaría “poniendo orden”, transcurrido el cual daría el relevo a otra persona, en este caso Dybul.

Excoordinador del programa de lucha contra el sida en Estados Unidos, Dybul tiene todas las credenciales para el puesto, y un entusiasmo desbordante.

“Asumo en un momento histórico que no debemos echar a perder”, aseguró, matizando que “control” no significa erradicación.

“Controlarlas, no significa acabar con ellas, sino traerlas de altos niveles de transmisión a bajos niveles de transmisión. Y con eso se logran tres cosas: se salvan millones de vidas, se evita la necesidad de nuevos tratamientos en el futuro, y se ahorran miles de millones de dólares que se invertirían en dichos tratamientos”.

Dybul es incluso más optimista y asegura que si en los próximos años las tres enfermedades se controlan, en dos lustros podemos empezar a hablar de acabar con las tres dolencias.

“En la próxima década, cuando tengamos más avances científicos, con vacunas que parecen esperanzadoras, podemos incluso pensar en acabar con las enfermedades”, sostiene.

Para ello, se necesitan fondos, y en un contexto de crisis financiera no es algo que abunde; sin embargo, Dybul cree que el mundo no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad.

“Por una parte está el lado humanitario de salvar millones de vidas, pero por otra parte están los miles de millones de dólares que nos vamos a ahorrar” en tratamiento, dice.

“Creo que cuando la gente entienda que somos la generación que puede lograrlo, reaccionarán. Tenemos el dinero, todavía somos un mundo rico”.

Precisamente, consultado sobre sus contactos en el marco del foro, y si había logrado alguna contribución del mundo empresarial, el estadounidense respondió negativamente.

Con respecto a los donantes tradicionales, Dybul recordó que Europa como bloque es el mayor contribuyente, “y es importante que eso continúe”, matizó, y citó el ejemplo de Alemania, que ayer mismo anunció la donación de 1.000 millones de euros al fondo.

Consultado sobre los países emergentes y su negativa a aportar directamente grandes cantidades de dinero a las instituciones multinacionales, el nuevo director ejecutivo dijo que se procura “trabajar con ellos en oportunidades de coinversión”, aunque no quiso mencionar ninguno en particular.

Con respecto a la gestión de riesgos establecida por Jaramillo, Dybul dijo que seguirá y que se ampliará.

“La gestión de riesgos es algo muy importante. Empieza con analizar los riesgos antes de que otorgas el dinero. Y el riesgo no es sólo la posibilidad de corrupción, y nosotros tenemos cero tolerancia con la corrupción, sino que evitar el riesgo también pasa por usar el dinero rápido y bien”, concluyó.