Publicado el 01 de feb de 2013 6:49 pm |

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Foto: Dpa

(Buenos Aires, 01 de febrero – dpa).- ¿Es posible que la gente alegre soporte mejor el dolor? Eso es lo que quisieron averiguar los científicos. Para ello desarrollaron el siguiente experimento: Le pidieron a un grupo de voluntarios que colocaran su mano en un recipiente con agua helada. El agua helada causa al poco tiempo un fuerte dolor.

Los investigadores hicieron reir a la mitad de las personas que participaban de la prueba. La otra mitad permanecía en otra habitación totalmente seria. ¿Cuál fue el resultado? Quienes habían reído pudieron mantener mucho más tiempo la mano en el agua helada que las personas que habían permanecido serias. La risa les había calmado el dolor.

En algunos hospitales se introdujo la risa como medicina, sobre todo para niños

Los científicos han observado este mismo fenómeno en pacientes reales con fuertes dolores. Los que podían mantener la alegría y la risa a pesar de la enfermedad sufrían menos dolor. Horas después de haber reído se sentían mejor. Así es que en algunos hospitales se introdujo la risa como medicina, sobre todo para niños.

Un grupo de payasos, llamado Alegría Intensiva, recorre todos los martes con el atuendo blanco de los médicos y con narices rojas las salas de varios hospitales de niños de Buenos Aires, en Argentina. Con breves escenas improvisadas en interacción con los pacientes llevan risas a las camas de los pacientes.

En Cataluña, en España, existe un equipo de payasos en cada hospital pediátrico, al igual que en la ciudad canadiense de Toronto. Los primeros payasos que comenzaron con este tratamiento de la alegría fueron del Big Apple Circus de Nueva York, que formaron un equipo especial de tratamiento cómico para niños internados en hospitales.

También hay animales que ríen

¿Sabías que los humanos no son los únicos seres que se ríen? Algunas especies de monos también se ríen juntos: lo hace los chimpancés, los orangutanes y los gorilas.

Al reir mueven el cuerpo de manera similar a nosotros: Entrecierran los ojos, abren la boca, se agarran el vientre y mueven la cabeza.

Los investigadores creen que viven las situaciones cómicas de modo parecido a nosotros. Si se le hace cosquillas a un chimpancé se retuerce de risa. Pero suena bien distinto de nuestras carcajadas. Suena como una risa muy suave, dice el experto Carsten Niemitz.

Otros animales, como los perros, no ríen. Pero tienen otras formas de expresar su alegría. Moviendo el rabo, por ejemplo.

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Investigadores de la risa

Alguna gente no sólo se divierte con la risa. Hay quienes hicieron de eso su trabajo.

No sólo los payasos, sino también científicos. Son los investigadores de la risa. ¿Cómo se cambia la gestualidad de la cara al reir? ¿Qué comunicación se establece entre las personas al reir juntos? ¿Qué sonidos se emiten al reir? La búsqueda de respuestas a estas preguntas se convirtió desde hace unos 20 años en una rama de la ciencia. Se la llama gelotología. El nombre proviene de la palabra griega “gelos”, que significa reír.

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La risa y el efecto sorpresivo

¿Has intentado alguna vez hacerte cosquillas a ti mismo? Seguramente no funcionó. Es que no se puede. Para generar risa se necesita de cierto efecto sorpresivo.

Si te intentas hacer cosquillas a ti mismo, tu cerebro ya lo sabe con antelación. Es posible que te causes alguna cosquilla al pasarte una pluma por la planta del pie. Pero nunca lograrás así estallar en carcajadas.

¿Y por qué sentimos cosquillas especialmente en ciertas zonas del cuerpo, como las axilas, el abdomen o las plantas de los pies? Porque son de difícil acceso para estímulos peligrosos, como un mosquito, por ejemplo. Si el insecto se posa en tu brazo, tu cerebro reacciona de inmediato enviando a tu mano a espantarlo. Pero en las zonas “cosquillosas” el cerebro ya sabe que es improbable que aceche peligro. Entonces está dispuesto a liberar la risa.

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