Publicado el 14 de nov de 2012 10:51 am |

  comentarios

Foto: Mascha Brichta/dpa

(Berlín, 14 de noviembre. DPA) ¿De siete o de diez pulgadas, Android o Apple, con o sin tecnología UMTS? Quien quiera comprarse una tableta debe antes hacerse muchas preguntas, y prácticamente para cada usuario existe la tableta adecuada.

La oferta en tabletas se ha incrementado mucho este año, tanto en tamaño como en accesorios, y seguirá aumentando en los meses próximos, sobre todo con vistas a las ventas de Navidad. Las tabletas han llegado ya a un precio en torno a los cien euros (127 dólares), pero el usuario se pregunta: ¿es preciso gastar aún más?

La tableta está siempre a mano, sea para navegar cómodamente desde el sofá de casa, ver una película en el tren y concertar citas en el ascensor. Cada vez más usuarios optan por una tableta, al menos como segundo PC. Las posibilidades de elección son muchas. Y, además del Android de Google o del iOS de Apple, se añaden ahora los nuevos sistemas operativos Windows 8 y Windows RT.

Lo primero es decidirse por un sistema operativo. Para usuarios poco exigentes en materia técnica, el especialista Michael Wolf recomienda el sistema iOS por su interfaz de usuario minimalista. “Por el contrario, Android es interesante para personas que exigen más flexibilidad y desean adaptar el aparato mejor a sus necesidades”, señala este experto de la fundación alemana de protección del consumidor Stiftung Warentest. No obstante, “muchas tabletas Android con equipamiento similar son más baratas”, acota.

La revista alemana “c’t”, pone al mismo nivel la usabilidad de Android y la de las nuevas versiones de Windows: “Tras un corto período de acostumbramiento, ambas versiones resultan fáciles de usar”, dice el articulista Christian Woelbert. Una tableta Windows 8 se presta mejor para ocupar el lugar de un laptop. “Uno no se ve en el apuro de no poder instalar un programa Windows cuando lo necesita”, dice Woelbert. No obstante, en aparatos Windows RT sólo pueden funcionar aplicaciones RT especiales, de las cuales hay todavía muy pocos ejemplares.

Una especialidad de muchas de las tabletas Windows son los teclados físicos conectables, en los cuales se halla incluso integrado un acumulador adicional. Muchos poseen una bisagra, lo cual convierte la tableta prácticamente en un laptop híbrido, con sistema magnético de cierre. “Esto hace una buena diferencia con los accesorios iOS y Android”, dice Woelbert.

Pero, al parecer, los usuarios teclean muy poco en las nuevas tabletas. Con excepción de Windows de mayor tamaño, con pantallas de 12 pulgadas, la elección del usuario parece favorecer los modelos de pantalla de siete y diez pulgadas. Para usarlo en el sofá de casa, una pantalla de diez pulgadas resulta más agradable, pero, para llevarlo de viaje, se presta más un aparato de siete pulgadas, señala el portal alemán de telecomunicaciones “Teltarif.de”.

Foto: Mascha Brichta/dpa

El peso no parece tener mayor importancia, y “son muy pocas las tabletas que molesten en las manos”, dice Woelbert. Una de siete pulgadas pesa sólo 350 gramos, mientras “600 gramos es un buen promedio para una de diez pulgadas”, añade.

Por el contrario, la duración de la carga del acumulador varía mucho, entre tres y diez horas, por lo cual, antes de decidir, Woelbert aconseja consultar siempre las pruebas en revistas especializadas. “En todos los modelos de los tres sistemas operativos hay algunos en los que la carga de la batería dura más, y el primer lugar ya no está ocupado solo por el iPad”.

Una tableta de 100 euros no es con seguridad un campeón de duración, “terreno en el cual no hemos hallado ninguna tableta Android realmente buena”, dice Woelbert. El sector de menor precio ahorra también en pantalla y en componentes. “Esto quiere decir una menor resolución, menor visibilidad, hay que maniobrar mucho para encontrar algo, y a veces tampoco resulta”, señala el experto de la revista “c’t”. “Y esto, tras dos semanas, puede resultar cansador”, dice.

La memoria RAM y la CPU no son indicadores de calidad. Poco se gana estudiando las instrucciones, pues todo depende de cómo el fabricante haya equilibrado la relación entre el hardware y el software. “Lo más importante es saber cómo se sienten al tacto”, dice Wölbert.

En la tienda, no obstante, sí se puede probar el manejo y la pantalla del modelo que interese. “En la pantalla se puede apreciar rápidamente el color, el brillo, la resolución y el ángulo de visión cuando se lo sostiene en las manos”, dice Wolf. “A partir de los 200 euros se puede hallar tabletas de siete pulgadas de buena calidad”.

Mientras en las Nexus el sistema Android se encuentra en su formato más puro, hay fabricantes que tratan de atraer clientes con aparatos más baratos. “Las tabletas Kindle Fire, si bien se basan en Android, en ellas el sistema operativo es muy cerrado y está adecuado a los servicios de Amazon”, señala el especialista.

Si a alguien no le basta la memoria incorporada en la tableta de su elección, debe entonces poner atención a la presencia de un lector de tarjetas SD. En el hay iPad no lo hay, como tampoco en todos los aparatos Android. En tabletas Android puede pasar que los apps sólo puedan ser instalados en la memoria interna y no en una tarjeta SD.

Algunas tabletas no tienen puertos USB y HDMI incorporados, sino una conexión propia con un cable especial para recargar la batería y establecer la conexión con la computadora. En tales casos, señala Wolf, hay que comprar aparte el cable para la salida HDMI de vídeo. Quien quiera usar memorias USB debe poner atención en que la tableta no sólo posea conexión propia, sino también un puerto USB.

A diferencia de la norma inalámbrica WLAN, la norma UMTS no forma todavía parte del equipamiento estándar de una tableta. “Un módem UMTS puede ser resultar práctico, pero no todos lo necesitan”, dice Wolf. Para navegar ocasionalmente mientras se esté de viaje, un smartphone puede servir para dar a la tableta una conexión inalámbrica WLAN. No obstante, una conexión UMTS integrada es para muchas personas un medio más práctico de navegación, aunque exija el pago de una tarifa adicional.

Por Dirk Averesch (dpa)