Publicado el 19 de nov de 2012 8:43 am |

  comentarios

Foto:Pawel Kopczynski / Reuters / Archivo

(Caracas, 19 de noviembre. EFE) – Samsung Display demandó hoy a la también surcoreana LG Display, subsidiaria del grupo LG Electronics, a la que acusa de utilizar sin permiso hasta siete patentes para sus paneles OLED, confirmó a Efe un portavoz de la filial de pantallas de Samsung.

La demanda contra la propiedad intelectual, presentada por Samsung en un tribunal local, insta a que se invaliden las patentes de LG Display, segundo mayor fabricante mundial de pantallas de cristal líquido, en su tecnología de pantallas de diodos orgánicos emisores de luz (Oled), muy utilizadas en “smartphones” y tabletas.

Ambas empresas lideran este tipo de tecnología, que no requiere iluminación trasera, permite hacer paneles más finos que los LCD o plasma y está llamada a liderar el negocio de los televisores.

Por su parte, en septiembre de este año, LG Display presentó una demanda contra Samsung, a la que acusó también de violar sus patentes en tecnología OLED, incluida en productos como los teléfonos inteligentes de la exitosa serie Galaxy S y la tableta Galaxy Tab.

A principios de noviembre, Samsung anunció precisamente que el modelo de “smartphone” Galaxy S3 había alcanzado el récord de 30 millones de unidades vendidas en todo el mundo desde que saliera a la venta el pasado 29 de mayo.

LG, segundo mayor fabricante de teléfonos móviles en Corea del Sur, es uno de los principales competidores de Samsung Electronics, con el que se disputa el liderazgo mundial del sector de las pantallas para dispositivos.

Al margen del conflicto con LG, Samsung mantiene una batalla legal con la norteamericana Apple por mutuas acusaciones de violación de patentes en tribunales de una decena de países y en la que ha cosechado resultados dispares.

La más cuantiosa contra los intereses de la surcoreana se produjo el pasado 24 de agosto, cuando un jurado federal estadounidense consideró que copió tecnología de Apple para algunos de sus modelos y le condenó a pagar mil millones de dólares por ello.