Publicado el 27 de nov de 2012 5:42 pm |

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Foto: AC Schitzer / DPA

(Caracas, 27 de noviembre. DPA) – Cauchos, rines o filtros de aceite. Las piezas para “tuning” o los repuestos se ofrecen en Internet en una guerra de precios. Pero cuando la diferencia entre esa cantidad y la del suministrador oficial es muy grande, lo más probable es que se trate de productos falsificados procedentes de Asia. No sólo está prohibido sino que también puede ser peligroso.

“Cauchos falsificados pueden desgarrarse, sobre todo en curvas”, dice el experto en inspección técnica Hans-Ulrich Sander. “Entonces ya no se puede frenar ni mantener la dirección. Y si la pieza salta puede herir a un peatón”, agrega. El mayor peligro llega con las guarniciones de freno que llegan desde Asia, que no superan los tests en los puertos de montaña.

La falsificación de piezas es cada vez más un problema para usuarios e industria debido a la expansión de Internet como medio de compra y venta. La industria europea de componentes estima los daños de la piratería en entre 5.000 y 10.000 millones de euros (entre 6.500 y 13.000 millones de dólares). El margen es amplio porque los conductores que han comprado piezas baratas y que han tenido un accidente por un problema de freno o dirección suelen mantener silencio para no pagar la investigación técnica del vehículo y para evitar problemas con la policía y la aseguradora.

China y Hong Kong son los principales países de la industria de la piratería

Lo que se aconseja es que los talleres encuentren suministradores conocidos y serios a través del fabricante o el comercio al mayor. Los usuarios que decidan hacer la reparación por su cuenta deben comprobar la marca de autentificación de las piezas.

La escritura del nombre de la marca o la imagen del envoltorio son indicios de falsificación. Se aconseja también leer con cuidado las condiciones de compra del portal de Internet.
 
China y Hong Kong son los principales países de la industria de la piratería, ya que congregan en Europa tres cuartas partes de los casos descubiertos en las aduanas.

Como las fábricas suelen estar muy lejos es complicado denunciarlas ante los tribunales. Lo sabe bien el fabricante de llantas AC Schnitzer. Una firma llevó en 2009 al Salón del Automóvil de Essen, en Alemania, unas llantas con el mismo diseño que el de Schnitzer y el asunto llegó a los tribunales. “Pero hasta ahora no hemos podido encontrar a los fabricantes, que probablemente están en Asia”, dice la portavoz de Schnitzer, Susanne Müllejans. Y cuando se da con ellos, los asuntos se solventan con multas escasas.

La industria apuesta como medio contra la piratería de los productos por un sistema de señalización para los componentes. Conocidas firmas de componentes como Bosch y Continental ya se han adherido a la iniciativa MAPP (Manufacturers against Product Piracy, fabricantes contra la piratería de productos) y equipan sus piezas con códigos electrónicos que pueden ser leídos en el taller. Así se obtiene rápidamente información sobre la autenticidad de las piezas.

Pero más allá de la tecnología se impone el sentido común. “Presten atención al precio”, recomienda Sander. “Tampoco compraría un gran filete de 350 gramos por 2,5 euros”.

Foto: AC Schitzer / DPA

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