Publicado el 06 de dic de 2012 7:25 pm |

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(Berlín, 06 de diciembre – dpa).- ¿Qué ocurre si un niño cruza sin mirar la calle y se topa con un automóvil autónomo? El vehículo frenaría. Probablemente incluso más rápido que un conductor humano, porque sus cámaras, radar y detector láser no pueden distraerse ni estar cansados para reaccionar con rapidez.

Pero eso solo será plenamente válido cuando estos vehículos funcionen sin errores. Hasta entonces tiene que haber siempre una persona adulta a bordo para que ésta en caso de emergencia pueda frenar o desviar el automóvil.

Los automóviles inteligentes no necesitan conductor

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A primera vista, parece un automóvil normal. Pero visto de cerca, ¡parece más bien un automóvil fantasma! Circula solo, sin conductor, por autopistas y calles céntricas, sin causar accidente alguno. El que esto sea posible se debe a un inventor mexicano, Raúl Rojas, que trabaja en la Universidad de Berlín, en Alemania. Junto a su equipo de colaboradores desarrolló un automóvil autónomo, que no necesita ser conducido por una persona.

A primera vista, lo único que llama la atención de este automóvil es una especie de periscopio montado sobre el techo. Se trata de un sensor tipo láser, que gira sobre sí mismo y va tomando imágenes del entorno del auto.

El vehículo también cuenta con cámaras de video y un radar, como los de los aviones y barcos. Y un sistema de navegación, tipo GPS, que detecta siempre la ubicación exacta en la que se encuentra. Todos los datos de estos aparatos son enviados de forma instantánea a una computadora, que es el verdadero cerebro conductor del auto.

Pero estos automóviles “inteligentes” también pueden ser conducidos con los movimientos de los ojos. O incluso con el pensamiento. Cuando pensamos en algo, se generan ligeras descargas eléctricas en el cerebro, que siguen determinados modelos. Los impulsos son distintos si pensamos «izquierda» que si pensamos «derecha». Un aparato que se coloca como una capucha sobre la cabeza, transmite la orden del cerebro humano al cerebro del automóvil cuando pensamos un giro hacia un lado o el otro. Y la computadora hace girar el vehículo en el sentido deseado. Lo mismo ocurre para acelerar o frenar, para arrancar o detener el automóvil.

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Hay un solo inconveniente: «Hay que evitar pensar sin querer en cosas que pueden ser interpretadas como órdenes para el automóvil», dice Raúl Rojas riendo. Es decir, no debes pensar: «¡Qué bonito ese perro a mi izquierda!», porque correrías el riesgo de atropellar al pobre animal.

Pero sí podrías salir con tus padres de compras en automóvil, aunque no tuvieras un vehículo propio. Simplemente tendrían que llamarlo por teléfono móvil, como a un taxi. El auto autónomo llegaría sólo a tu puerta. Se suben e introducen el destino como un mensaje de texto por el mismo teléfono móvil. Y ya arranca el automóvil.

Raúl Rojas busca con su invento mejorar las condiciones del tránsito. Ciudad de México, donde él nació, es uno de los lugares con mayores congestionamientos de automóviles en las calles. Por eso se demora mucho tiempo en llegar de un lugar a otro. Rojas destaca que los autos permanecen mucho más tiempo aparcados que en movimiento. Ocupan lugar y no se aprovechan plenamente.

Si todo el mundo simplemente llamara un auto disponible, pagando por el uso concreto que le da, harían falta menos vehículos en total y se gastaría menos dinero.