Publicado el 10 de ene de 2013 9:06 am |

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Foto: NASA/Imagen de la cercanía de un asteroide a la Tierra

(Caracas, 10 de enero. Noticias24) – La roca espacial Apofis que se acercó a la Tierra a sólo 14,5 millones de kilómetros tiene un diámetro superior a los 270 metros, que era la medida como creían los científicos. Según el observatorio espacial Herschel, de la Agencia Espacial Europea (ESA) Apofis tiene en realidad 325 metros.

Esta “pasada” de la roca espacial se repetirá en 2029 y 2036. Apofis fue descubierto en 2004 y los primeros cálculos sobre su trayectoria arrojaron entonces hasta un 2,7% de probabilidades de que hiciera impacto contra nosotros en abril de 2029.

Sin embargo, estudios posteriores rebajaron mucho el riesgo de colisión, aunque determinaron que ese año (2029) el asteroide pasará a sólo 36.000 km de la Tierra, la altura a la que se encuentran nuestros satélites geoestacionarios.

Asimismo, el impacto no queda descartado para el 2036 debido a que no han determinado la distancia en que se acercará, ni tampoco cómo afectará a la órbita del asteroide su visita la Tierra, en la que la gravedad podría modificar su curso y hacer que choque contra nosotros en su siguiente “visita”.

En esta visita el Herschel tuvo una buena ocasión para estudiar a Apofis durante dos horas, mientras se nos estaba acercando para alcanzar, anoche, el punto de máxima aproximación a la Tierra de esta visita, 14,5 millones de km.

En cuanto al tamaño, Apofis es un 20% mayor de lo que se creía. Lo cual significa que su masa es un 75% más grande. También sólo el 23% de la luz solar que llega al asteroide se refleja y vuelve al espacio. El restante 77% es absorbido y aporta calor al asteroide.

“Aunque al principio Apofis cautivó la atención pública por su posible impacto contra la Tierra -afirma Göran Pilbratt, científico del Herschel- hoy consideramos altamente improbable que ese impacto se produzca en un futuro previsible”.

El impacto contra la Tierra de un asteroide del tamaño de Apofis tendría consecuencias devastadoras, ya que equivaldría a la explosión de 20.000 bombas atómicas. Varios cientos de km. alrededor de la zona de impacto quedarían, literalmente, arrasados. La Tierra no se destruiría, pero la colisión tendría un efecto devastador sobre el clima, algo que sí afectaría a las formas de vida.

Con información de Abc.es