Publicado el 25 de ene de 2013 5:58 pm |

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Foto: DPA

(Berlín, 25 de enero – dpa).- Con la “nube” puede abrir sus datos desde cualquier parte del mundo o compartirlos con amigos. Pero cuidado con confiar demasiado en el proveedor: los datos pueden acabar allí donde no debieran.

Sin complicaciones y siempre allí, a la mano: cuando se tiene un servicio en la nube instalado en el PC de casa, en el laptop o en el smartphone, una foto puede ser llamada en cualquier momento a cualquier accesorio móvil. Documentos, vídeos o música están siempre disponibles en cualquier momento y en cualquier parte, con la sola condición de que haya una conexión a Internet.

También es muy fácil distribuir los datos en varios PCs si se tiene un disco virtual instalado en el ordenador. De este modo, los datos pueden cargarse o descargarse en la computadora simplemente por la vía de “arrastrar y soltar”, sin necesidad de hacer un desvío por otro programa o navegador.

Si se instala una carpeta para amigos o familiares, la sincronización funciona incluso con varios usuarios. “Un vídeo grabado con el smartphone puede ser de esta manera distribuido rápidamente y sin problemas”, señala Matthias Hovestadt, profesor de informática en la universidad de Hannover.

Seguridad de los datos: los archivos no se pierden

Otra ventaja de estos servicios es la seguridad de los datos. Si, por ejemplo, el PC sufre un colapso, los datos almacenados pueden ser recuperados desde la nube sin problemas y cargados en cualquier otro ordenador.

Pero la presencia de datos confidenciales pone en evidencia el aspecto de la seguridad, una desventaja del almacenamiento en la nube. Una investigación publicada en marzo de 2012 por el Instituto alemán Fraunhofer de Seguridad en Informática (SIT) en Darmstadt señaló que ninguno de los servicios de almacenamiento en la nube investigados cumplía con los requisitos de seguridad obligados.

Esto es incluso válido para proveedores que guardan los datos de sus usuarios codificados, por el simple hecho de que los documentos o fotos son descargados primero sin protección alguna. “Al cliente no le queda más remedio que confiar en que nadie verá esos datos antes de ser codificados y que nadie tampoco los descodificará más tarde”, dice Michael Herfert, del SIT. Es por ello recomendable codificar los datos primero en el propio PC, cosa muy fácil de hacer con programas gratuitos como TrueCrypt o BoxCryptor.

La codificación proporciona una seguridad añadida si el proveedor debiera cerrar su servidores o venderlos, por ejemplo, en caso de insolvencia. “En tal caso, los datos se perderían de todas maneras, pero al menos nadie podrá hurgar en ellos”, señala André Egners, experto en informática de la Escuela Técnica de Renania-Westfalia (RWTH) en la ciudad alemana de Aquisgrán. Pero, al menos en los mayores y más conocidos proveedores, por ahora es improbable una quiebra.

Se debe usar un proveedor europeo

Un aspecto importante es también el lugar en que está asentada la firma. “Sólo si está en Europa puede estar sometida a la legislación europea”, advierte Florian Glatzner, de la central alemana de protección del consumidor. Los especialistas aconsejan tener especial cuidado con proveedores situados en Estados Unidos. Un proveedor norteamericano cuya firma esté asentada en Europa deberá ceñirse a la legislación norteamericana y, por ejemplo, poner los datos almacenados en sus servidores a disposición de las autoridades de seguridad de Estados Unidos.

Otro vacío de seguridad queda en evidencia cuando el usuario ha protegido con una contraseña insegura el acceso a sus datos en la nube. “Por esta razón, un servicio en la nube no debería usarse para almacenar informaciones realmente confidenciales, sino guardar éstas, en lo posible, sólo en soportes locales”, aconseja Hovestadt. Entre tales informaciones estarían por ejemplo documentos bancarios online o documentos comerciales confidenciales.

Desventaja: Los contenidos pesados tardan en subir

Además de la seguridad, otra desventaja del almacenamiento online es que cantidades muy grandes de datos, por ejemplo películas, requieren de mucho tiempo antes de llegar enteramente al servidor en la nube, incluso con conexiones rápidas a Internet. “La transmisión de tales cantidades de datos puede llegar a durar varias horas, en comparación con los minutos que toma guardarlos en una memoria USB”, dice Hovestadt. A esto se añade que el usuario dispone de almacenamiento gratuito sólo de forma limitada.

El servicio en la nube Dropbox ofrece, por ejemplo, 2 gigabytes de almacenamiento gratis, mientras 100 gigabytes pueden costar al año unos 91 euros. Por su parte, el servicio Google Drive pone a disposición gratuitamente 5 gigabytes, mientras 25 gigabytes cuestan alrededor de 23 euros al año. iCloud de Apple regala 5 gigabytes y por 32 euros al año permite el almacenamiento de hasta 20 gigabytes. Por su parte, SkyDrive de Microsoft permite el almacenamiento gratuito de 7 gigabytes, aunque pide 8 euros al año por 27 gigabytes.