Publicado el 31 de ene de 2013 12:29 am |

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Captura de Mega

(Sídney / Australia, 31 de enero – EFE).- El portal de almacenamiento Mega, del informático alemán Kim Dotcom, ha recibido unos 150 avisos de diversos países, entre ellos Estados Unidos, por violaciones a los derechos de autor, informaron hoy medios neozelandeses.

Mega fue puesto en marcha el 20 de enero en una suntuosa fiesta organizada por Dotcom, que se encuentra en libertad condicional en Nueva Zelanda a la espera de un juicio de extradición por supuestos delitos de piratería informática previsto para agosto.

Desde que inició sus operaciones, Mega ha tenido que retirar diversos contenidos tras recibir unas 150 advertencias por violación de los derechos de autor, informó hoy la televisión neozelandesa TVNZ.

El abogado de Dotcom en Estados Unidos, Ira Rothken, dijo que el portal ha reaccionado con rapidez a las notificaciones contra Mega, que ofrece hasta 50 gigabytes de almacenamiento gratuito y la posibilidad de que los usuarios compartan sus archivos a través de una clave encriptada.

“Mega no quiere que se utilicen sus servicios de almacenamiento para propósitos ilegales”

“Mega no quiere que se utilicen sus servicios de almacenamiento para propósitos ilegales”, advirtió Rothken en declaraciones citadas por TVNZ.

Estos avisos, vinculados a unos 250 archivos almacenados en Mega, provienen de varios países, entre ellos Estados Unidos, cuyas leyes sobre los derechos de autor prevén que los proveedores de servicios de internet sean librados de toda responsabilidad si retiran los contenidos ilegales.

El lanzamiento de Mega coincidió con el primer aniversario del operativo del FBI y la policía neozelandesa contra Dotcom y su portal Megaupload en la mansión del informático en Auckland.

Junto a Dotcom, también fueron detenidos tres de sus socios, mientras las autoridades cerraron Megaupload, confiscaron sus bienes, congelaron sus cuentas, y realizaron otras detenciones en Europa.

EE UU acusa a Megaupload de haber causado más de 500 millones de dólares en pérdidas a la industria del cine y de la música al transgredir los derechos de autor y obtener con ello unos beneficios de 175 millones de dólares.