Publicado el 04 de mar de 2013 8:27 am |

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(Caracas, 04 de marzo. Noticias24) – Yahoo ha prohibido que su personal trabaje “a distancia”, por lo que, tras años de escuchar que el trabajo desde casa sería el futuro laboral BBC se pregunta: ¿por qué aún es la excepción y no la norma?

Yahoo no es una voz aislada llamando a sus trabajadores de vuelta a sus oficinas físicas.

El jefe de Finanzas de Google, Patrick Pichette, dijo que cuando le preguntan cuánta gente de la compañía trabaja a distancia, su respuesta es “la menos posible”.

“Hay algo mágico en compartir almuerzos”, explica Pichette. “Hay algo mágico en lanzar ideas, en preguntar desde tu computador a tu vecino: ‘¿Qué piensas de esto?’”.

Lea a continuación el artículo completo:

Cuando un memorándum de recursos humanos apareció en la bandeja de entrada de cada trabajador de Yahoo avisándoles que trabajar desde casa estaba prohibido, la rabia se apoderó de varios de ellos.

“Algunas de las mejores decisiones e ideas han salido de un vestíbulo o de una conversación en una cafetería, al conocer gente nueva y fomentar las reuniones de equipo”, decía el memorándum.

“Rapidez y calidad generalmente se sacrifican al trabajar desde casa”.

El movimiento para traer a todo el personal de vuelta a la oficina desde junio próximo será liderado por la nueva presidenta ejecutiva, Marissa Mayer, quien volvió a trabajar semanas después de dar a luz.

El magnate creador de Virgin, Richard Branson, quien dirige sus negocios desde Necker Island, en el Caribe, dijo que se trataba de un “paso atrás en una era donde trabajar a distancia es más fácil y efectivo que nunca”.

Más tecnología, menos teletrabajo

La gente en Occidente está siendo constantemente bombardeada de noticias sobre cómo la tecnología facilita la comunicación con la oficina. Muchos tienen internet banda ancha y cámaras web que les permiten estar virtualmente en cualquier reunión importante.

Están rodeados de teléfonos inteligentes, computadores portátiles y tabletas.

Todo está ahí, listo y accesible para liberarlos de viajar diariamente al trabajo. Aquellos que trabajan en industrias como la manufacturera o en comercios deben estar siempre presentes, pero en una época donde tanta gente trabaja en oficinas, ¿por qué no trasladar sus escritorios a la casa?

En Estados Unidos, el 24% de los empleados reportó haber trabajado desde su casa.

Hay señales de que el número de gente trabajando desde sus hogares ha aumentado en Reino Unido, según la Confederación de Industrias Británicas (CBI según sus siglas en inglés). Un 59% de empleadores ofrecían programas de teletrabajo en 2011, muy por sobre el 13% registrado en 2006.

En Estados Unidos, el 24% de los empleados reportó haber trabajado desde su casa al menos algunas horas a la semana, según el Bureau of Labour Statistics.

Sin embargo, sólo un 2,5% de la fuerza laboral (3,1 millones de personas, sin incluir los trabajadores independientes o voluntarios) consideran su casa como lugar de trabajo, según un estudio de Telework Research Network.

Yahoo no es una voz aislada llamando a sus trabajadores de vuelta a sus oficinas físicas.

El jefe de Finanzas de Google, Patrick Pichette, dijo que cuando le preguntan cuánta gente de la compañía trabaja a distancia, su respuesta es “la menos posible”.

“Hay algo mágico en compartir almuerzos”, explica Pichette. “Hay algo mágico en lanzar ideas, en preguntar desde tu computador a tu vecino: ‘¿Qué piensas de esto?’”.

Hay razones obvias por las que el trabajo desde el hogar no ha proliferado en la forma que se predijo hace un par de años. La más importante: todavía hay antipatía cultural arraigada.

Promover el valor de las interacciones en los pasillos y en la cafetería parece raro, sobre todo en un momento en el que el contacto cara a cara en las oficinas va en descenso.

No “ser visto en la oficina” puede afectar a las posibilidades de promoción de un trabajador, evaluaciones de desempeño más bajas o, incluso, un aumento salarial menor, según un estudio de la London Business School y la Universidad de California.

Hacen hincapié en la importancia que sigue teniendo “estar ahí”, aunque eso sólo signifique “calentar el asiento”.

La presión adicional que no sea percibido como “flojos” puede conducir a aquellos que trabajan desde casa a hacer horas extras.

Jennifer Glass, coautora de un informe sobre la fuerza laboral de EE.UU. publicado por la Universidad de Texas en Austin, dice que para muchas personas, especialmente los de 30 y 40 años, el teletrabajo es parte de su trabajo después de que ya lo han hecho 40 horas en la oficina.

Glass estaba “asombrada” por la nota de Yahoo. “Esto parece estar alineando a Yahoo con las empresas estadounidenses, pero no con la industria de alta tecnología”, dice ella.

“Parece extraño que la medida vaya a promover más la innovación”.

Promover el valor de las interacciones en los pasillos y en la cafetería parece raro, sobre todo en un momento en el que el contacto cara a cara en las oficinas va en descenso.

El peligro es el potencial sesgo de los gerentes a favor de los que pueden ver trabajando.

“Hay una actitud de los gerentes de que aquellos que ven de cerca son los trabajadores más productivos”, dice Glass. “Es una tendencia natural a querer controlar las cosas”.

Problema de imagen

Trabajar desde casa todavía tiene un problema de imagen.

El alcalde de Londres, Boris Johnson, bromeó una vez: “Todos sabemos que, básicamente, es estar sentado preguntándose si debo ir a la nevera para cortar un trozo de queso antes de volver a revisar el correo electrónico”.

Para Alan Denbigh, coautor del “Manual de Teletrabajo” y exdirector ejecutivo de la Asociación de Teletrabajo, trabajar desde el hogar tiene beneficios probados. “Te da la oportunidad de realizar proyectos particulares y, para aquellos que están criando familias, es imperativo poder tener la flexibilidad que te da este tipo de trabajo”.

Sin embargo, no recomienda trabajar desde casa exclusivamente, reconociendo los beneficios de interactuar con la gente en la oficina y las dificultades de mantener el ritmo tras trabajar largas horas en casa.

Pero dice que es “igual de ridículo” obligar a los empleados a sentarse en una oficina todos los días. Y recomienda un poco de las dos cosas.

Por: Margaret Ryan
BBC