Publicado el 27 de mar de 2013 3:09 pm |

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Foto: Associated Press AP

(Los Ángeles, 27 de marzo – AP).- El sur de California en los Estados Unidos, es la tierra en la que Chuck Yeager rompió la barrera del sonido, donde la flotilla de transbordadores espaciales salió de la línea de ensamblaje y donde los primeros cohetes tripulados privados despegaron por primera vez hacia el espacio.

Aprovechando todos esos antecedentes aeroespaciales, dos grupos rivales quieren añadir otro laurel a la lista: campo de pruebas de aviones no tripulados.

Pero esos grupos enfrentan una dura competencia. En busca de un impulso económico, más de la mitad del país está mirando al cielo, que se espera esté lleno de aeronaves sin piloto en un futuro cercano.

El mes pasado, la Administración Federal de Aviación hizo un llamado a efectuar vuelos de pruebas de esos aparatos en media decena de sitios aún no determinados antes de que puedan compartir el espacio aéreo con aerolíneas, aviones pequeños y helicópteros.

Cincuenta equipos de 37 estados respondieron al llamado, aspirando a ganar el derecho a ser un centro para esos vehículos aéreos.

Las fuerzas armadas tienen una larga historia de volar aviones teledirigidos para apoyar tropas, espiar a enemigos y disparar misiles. Ha habido peticiones recientes para volarlos en el país con el fin de examinar el estado de cosechas, combatir incendios forestales en terrenos remotos, realizar búsqueda y rescate luego de desastres y efectuar otras tareas consideradas demasiado “sucias, aburridas o peligrosas” para pilotos. La expansión del uso de aviones no tripulados se produce en medio de preocupaciones de que la privacidad de los habitantes se encuentre en riesgo.

Ese mercado civil sin explotar —estimado en miles de millones de dólares— ha creado competencia, en la que los estados aspirantes perfeccionan sus ofertas —amplio espacio aéreo irrestricto, conexiones con la industria, socios académicos— en campañas no muy diferentes a las que se ven en folletos turísticos.

“Es la oportunidad de entrar a las bases de lo que pudiera ser el próximo negocio grande”, dijo Peter Singer, experto en robótica en la Brookings Institution, un centro de investigación en Washington. “Los estados en competencia tienen esperanzas de que esto les pueda convertir en el equivalente para la robótica de lo que fue Detroit para los automóviles en el siglo XX o el Valle del Silicio para las computadoras”.

Los ganadores desempeñarán un papel clave en los planes del gobierno de llevar los aviones tripulados, que son controlados remotamente, al espacio aéreo civil sin que choquen con otros aviones ni lastimen a transeúntes.

En el caso de California, los partidarios de establecer un sitio de pruebas allí apuntan a la presencia actual de esos aparatos en el sur del estado. General Atomics Aeronautical Systems Inc., con sede en los suburbios de San Diego, produce el Predator que ha volado en Irak y Afganistán. Y apenas afuera de Los Ángeles, AeroVironment introdujo el primer avión espía colibrí y está desarrollando otros aparatos diminutos similares inspirados en la biología.