Publicado el 11 de abr de 2013 4:35 pm |

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(Washington, 11 de abril. EFE)- La urbanización, la producción agropecuaria, la desigualdad social y la destrucción de recursos naturales en América Latina aumentan la fijación de nitrógeno en el ambiente y esto afecta los suelos, la atmósfera y el agua en zonas templadas, según un artículo publicado hoy en la revista Science.

“El exceso de nitrógeno incorporado al ambiente afecta negativamente los suelos, la atmósfera y los recursos de agua en las zonas templadas”, señaló el estudio en el cual colaboraron científicos de Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia y México.

Colaboraron científicos de Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia y México

La actividad humana ha causado cambios sin precedentes en el ciclo global del nitrógeno y en el último siglo la fijación global total de nitrógeno reactivo casi se ha duplicado”, según los investigadores.

Y mientras se registra un exceso de nitrógeno procedente del impacto humano, la minería de nitrógeno natural del suelo crea déficit del elemento en algunas regiones, añadió el artículo.

El estudio indica que en Brasil la conversión de ecosistemas prístinos que tienen altas tasas de fijación natural de nitrógeno en campos de cultivo “puede llevar a un balance negativo de nitrógeno”.

Otro componente en esta ecuación, según los investigadores, es la falta de infraestructura básica, especialmente en las áreas de bajos ingresos en las grandes ciudades, donde la mayor parte de las aguas servidas (cloacales) se vierten en cuerpos de agua sin tratamiento, lo que causa un enriquecimiento de nitrógeno y fósforo.

El problema se agrava por la migración desde las áreas rurales a las urbanas “que resulta en marginalización y pobreza extrema para muchos pequeños agricultores“.

Los investigadores afirmaron que “la salud de los ecosistemas y de los humanos en América Latina depende del manejo del impacto humano en el ciclo del nitrógeno”.

“Las instituciones políticas anticuadas, heredadas de la colonización europea”

Las instituciones políticas anticuadas, heredadas de la colonización europea, concentran el poder político y económico en una pequeña fracción de la población”, agregó el artículo.

“Esto debería sustituirse con instituciones políticas, económicas y académicas inclusivas que hagan respetar los derechos de propiedad, mantengan un sistema judicial independiente y fuerte, combatan la corrupción y promuevan nuevas tecnologías”, según estos investigadores.

El artículo sostuvo que “debe detenerse la destrucción de algunas de las mayores áreas intactas del mundo con ecosistemas tropicales altamente diversos”.