Publicado el 16 de may de 2013 6:30 am |

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(Berlín, 16 de mayo. dpa) – Durante mucho tiempo, Internet Explorer estuvo a la cabeza, y luego apareció Firefox. Entretanto, una decena de otros navegadores compiten por el primer lugar, encabezados por Google Chrome y Safari. De todos modos, el usuario no tiene que temer equivocarse al elegir un navegador: todos son seguros y rápidos por igual.

Un navegador es hoy mucho más que un simple software para explorar páginas de Internet: actualmente, con estos programas el usuario puede ver también películas, jugar o editar documentos.

En la búsqueda del mejor navegador hay mucho para elegir. Pero no hay posibilidad de equivocarse y, según dice Michael Roitzsch, del Instituto de Informática de la Universidad Técnica de Dresden (Alemania), “en general, todos los navegadores hacen hoy lo mismo”. No obstante, hay entre ellos ligeras pero decisivas diferencias.

Lo importante es más bien qué desea hacer el usuario con su navegador: para el Firefox de Mozilla, por ejemplo, hay numerosos complementos y plug-ins, que, entre otras cosas, pueden servir para bloquear la propaganda, mejorar la seguridad o permitir la descarga de vídeos desde la web.

Opera dispone de un servicio de email propio, mientras Internet Explorer 10 fue desarrollado especialmente para el sistema operativo Windows 8 de Microsoft y para ser operado a través de pantallas táctiles.

Safari, de Apple, interesa en especial a quienes navegan desde su teléfono iPhone. “En general, se suele poner en la computadora el mismo la navegador que ya se conoce en otros accesorios”, señala Mike Schnoor, de la Asociación alemana de la Economía Digital (BVDW). “En nuestro tiempo, marcado por la comunicación digital, es comprensible que la gente quiera encontrar en todas partes la misma interfaz”.

Con su navegador Chrome, Google da un paso más: quien se registre con nombre de usuario y contraseña, podrá usarlas también sincronizadas en varias computadoras, smartphones y tabletas Android. Con esto, sin embargo, estará entregando también a Google muchos datos personales.

En cuanto a la velocidad y la seguridad, que antes fueran factores críticos en la elección de un navegador, no hay razones para preocuparse. “Cualquier navegador está marcando hoy permanentemente nuevos récords”, dice Michael Roitzsch, “pero esto no es más que un síntoma de la competencia que existe entre los fabricantes”.

El usuario no notará diferencias en cuanto a la velocidad, pues ello depende más bien de la potencia de la conexión a Internet que del programa mismo.

En lo referente a la seguridad, casi todos los navegadores actualmente en uso se basan en la llamada “tecnología sandbox”, que protege páginas web abiertas, aislándolas entre sí y también del resto de la computadora.

Esta tecnología permite que, si una página web llegara a cerrarse por una falla, el navegador y la computadora sigan trabajando sin interrupción. Esto hace que el programa sea más estable, pero también más seguro, pues los delincuentes suelen aprovecharse de fallos en las páginas para introducir programas malignos en una computadora. En el fondo, la “tecnología sandbox” impide que virus y gusanos puedan atacar al resto del ordenador.

Para proteger al usuario, los desarrolladores le ponen regularmente a disposición actualizaciones para sus navegadores. Microsoft, por ejemplo, actualiza el Internet Explorer en su “patch day” o “día mensual del parche”, mientras para Chrome y Firefox hay también nuevas versiones cada cierto tiempo.

Estas actualizaciones permanentes no son signo de un desarrollo deficiente. “Un software de tal complejidad contiene siempre errores”, advierte Roitzsch, que recalca que “su cuidado permanente sólo puede ser una señal positiva”. Porque, por último, las actualizaciones no sólo eliminan errores, sino que también suelen añadir nuevas funciones. Normalmente, descargan e instalan en el navegador nuevas versiones de manera automática.

Según la red de análisis StatCounter (http://es.engadget.com/tag/Statcounter/), en España el primer lugar entre los navegadores lo tenía el año pasado Google Chrome (29,9 por ciento), por sobre el Internet Explorer (28), que le fue cediendo el paso poco a poco. En tercer lugar se ubicaba Firefox (21,3), seguido por Safari (14,3) y Opera (2,3), según las últimas estadísticas del mes de noviembre. Se puede seleccionar estos programas directamente desde el sitio BrowserChoice (www.browserchoice.eu/BrowserChoice/browserchoice_es.htm).

Además de los cinco navegadores principales hay, por otro lado, algunos programas “exóticos”, entre los que se cuenta Avant y el navegador K-Meleon, basado en el sistema Mozilla, mientras RockMelt se centra en la integración de redes sociales como YouTube y Twitter.

No obstante, estos programas básicamente tampoco son tan “diferentes”, señala Michael Roitzsch, pues el usuario puede navegar con ellos también con rapidez y seguridad. Como efecto colateral, pueden incluso ser aún más seguros que sus “primos”, pues, al ser menos difundidos, los hackers no se interesan en ocupar su tiempo en atacar en ellos posibles agujeros de seguridad.