Publicado el 08 de jun de 2013 7:23 am |

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Foto: REUTERS/Kevin Lamarque

Washington/Pekín, 8 jun (dpa) – Los presidentes de Estados Unidos y China, Barack Obama y Xi Jinping, expresaron durante su primera cumbre bilateral, celebrada en California, la voluntad de cooperar en un tema tan conflictivo como la seguridad cibernética.

“Es importante que China y Estados Unidos, como dos de las mayores potencias económicas y militares del mundo, lleguen a un acuerdo sobre cómo podemos cooperar en estos temas”, declaró Obama en la noche del viernes ante la prensa en un rancho de la localidad californiana de Palm Springs.

Recientemente, las autoridades estadounidenses habían acusado a hackers chinos de robar en el ciberespacio determinadas informaciones comerciales y tecnológicas de Estados Unidos.

Sin embargo, la posición de Obama en esta materia se ha debilitado considerablemente, después de que algunos medios revelaran que el propio gobierno norteamericano encargó a una agencia de seguridad espiar masivamente servicios de Internet como Google, Apple y Facebook. El presidente estadounidense justificó esta actividad secreta como un instrumento importante en la lucha antiterrorista.

Xi, quien asumió la jefatura de Estado china en marzo, afirmó que “el gobierno chino está muy comprometido con la seguridad cibernética”. El nuevo mandatario chino subrayó la importancia de las nuevas tecnologías como motor para el desarrollo. “Debemos dedicar una gran atención a este tema”, insistió.

El también secretario general del Partido Comunista Chino señaló que los dos países comparten muchos intereses, desde el fomento del crecimiento económico nacional y mundial hasta la solución de crisis internacionales y regionales.

Obama aseguró que Estados Unidos saluda el “constante ascenso pacífico de China” para convertirse “en una potencia mundial”.

“De hecho, está en el interés de Estados Unidos de que China continúe en la senda del éxito”, afirmó el jefe de la Casa Blanca. Según Obama, le conviene al mundo entero que exista una China estable y con bienestar.

Obama señaló que ambos países tienen puntos de desacuerdo y rivalidad, pero también enfrentan una serie de desafíos en común, en referencia al programa nuclear norcoreano, así como a las tensiones en las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China.

Xi, por su parte, dijo que el objetivo de la cumbre es elaborar un borrador de las futuras relaciones entre ambos países. La relación mutua se encuentra en un nuevo “punto de partida histórico”, sostuvo.

El primer encuentro oficial entre los dos mandatarios desde que Xi ascendió a la presidencia del gigante asiático tiene lugar en el lujoso Rancho Mirage, del fallecido magnate de los medios y mecenas del arte Walter Annenberg, situado a unos 200 kilómetros al sureste de Los Angeles.

La reunión comenzó con un amistoso apretón de manos frente a las cámaras. Según los expertos, en este primer cara a cara entre los dos mandatarios de lo que se trata sobre todo es que se conozcan mejor.

Las relaciones entre ambos países son tensas. Pekín mira con preocupación el nuevo interés estadounidense en el área asiática del Pacífico. Washington espera que China, una potencia con derecho al veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, muestre más cooperación en crisis internacionales.

Coincidiendo con la estancia de Xi en Estados Undios, Pekín emitió pasaportes para el hermano y la madre del disidente chino ciego Chen Guangcheng, lo que les permitirá visitar al activista, que el año pasado protagonizó una espectacular huida desde la aldea en el este de China, donde permanecía bajo arresto domiciliario, hasta la embajada norteamericana en la capital.

El caso generó un conflicto diplomático entre China y Estados Unidos, que al final consiguió que se autorizara a Chen Guangcheng a emigrar al territorio norteamericano junto con su mujer y sus dos hijos.

Xi había llegado a California tras concluir una gira por América Latina y el Caribe, regiones recientemente visitadas también por el mandatario norteamericano y por su vicepresidente, Joe Biden, en una muestra de que el Hemisferio Occidental está también cada vez más en el punto de mira comercial y económico de Estados Unidos, al igual que de China.